viernes, noviembre 30, 2007

¿Ciencia o religión?



Vía menéame descubrí esta foto que pertenece a una "representación" más amplia de un
debate entre un científico evolucionista y un cristiano creacionista (link).


Cuanto menos resulta irónico que alguien que afirma cosas como "Reconoce que eres pecador" (¿de la pradera?) o "Nadie más te puede salvar ¡Confía en Jesús hoy!" (¿no le dará lo mismo mañana después de la siesta?) sin más argumento que las citas de un libro muy gordo, eso sí hay que reconocérselo, intente convencernos de que la teoría de la evolución no tiene fundamentos racionales para sostenerse. Por si alguien lo ha pasado por alto el único dato positivo que aporta las viñetitas para creer que el mundo lo creó Dios es que: "En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció" (Juán 1,10)... en fin, argumento tan convincente como el que sostiene que el mundo lo creó el Monstruo del Espagueti Volador.

En mi opinión la ciencia representa un sistema de creencias, un juego simbólico como la poesía o la filosofía pero si he de elegir jugar a un juego preferiré el ajedrez mejor que el parchís... ¡¡ y mucho mejor el ajedrez que la ruleta rusa!! Porque es un juego muy peligroso el que se juega diciendo "Morirás en tus pecados y sufrirás la condenación eterna"... muy peligroso.

Sé feliz

martes, noviembre 27, 2007

Viajes al Otro Mundo

En este trabajo voy a analizar la idea del viaje ultramundano, viaje al Otro Mundo tal y como aparece en el libro de Patrick Harpur Realidad Daimónica publicado por la editorial Atalanta.

Si nos proponemos explicar el concepto de Harpur de viaje al Otro Mundo tendremos que detenernos a explicar lo que es ese "Otro Mundo". El Otro Mundo es el mundo desconocido y se define, precisamente por su alteridad a este, si este es un mundo literal el Otro Mundo tiene como rasgo distintivo su no literalidad, su carácter más propiamente metafórico. El Otro Mundo, por ejemplo para el cristianismo es el mundo trascendente de Más Allá de la muerte; para el animismo es una realidad distinta a esta pero inmanente a ella; para la cultura popular el otro mundo viene representado por planetas lejanos con extrañas civilizaciones... el Otro Mundo es, en definitiva, el mundo de lo Imaginario. El error del cientificismo, y de todos los ismos, es considerar que únicamente es real lo literal y que lo no literal es sinónimo de irreal. La negación del Otro Mundo, de la realidad que Harpur llama daimónica, es el signo definitorio de nuestro tiempo y probablemente el mayor dilema espiritual de la actualidad. La negación de esa alteridad nos altera, nos la refleja deforme y monstruosa, si negamos los sueños como irrealidades se nos acaban presentando como reales pesadillas.

Pero ¿cómo viajar al Otro Mundo? Los viajes espontáneos e involuntarios pueden ser terriblemente exitosos pero plantean un doble peligro que le acaecía ya al viejo chamán: la pérdida del alma o la posesión por los espíritus. La pérdida del alma se podría asociar a la neurosis, esa afán por un control excesivo y literalista de la realidad que provoca en el neurótico sentimientos de continua angustia; esto acontece cuando perdemos el contacto con el Otro Mundo, nuestra alma ha perdido, entonces, toda la capacidad para ver lo invisible, para vivir en el reino de la Imaginación. La posesión por los espíritus podríamos asociarla a la psicosis, es esa irrupción de lo Imaginario en la mente que acaba desbordándola; el psicótico pierde el suelo de lo real literal y se queda sumergido en una realidad desfondada de literalidad. Pero ¿qué es ese alma que se puede perder o puede ser poseída? ¿Estamos hablando simplemente de la mente?

Las culturas tradicionales siempre han tenido en cuenta dos tipos de almas: una que habita en nuestro cuerpo y que Harpur denomina "ego racional" y otra que no es un yo de la conciencia sino de la inconciencia o del sueño que se separa de nosotros en nuestros viajes astrales u oníricos y que posee también un cuerpo-sueño, un cuerpo sutil que no es físico. Esta segunda alma es también la que Odiseo ve en su viaje al Hades: un alma-imagen. Este segundo alma es el ego daimónico como he dicho, el ego del sueño frente al ego racional de la vigilia; una diferencia interesante es que el ego racional y el ego daimónico no se relacionan de la misma manera con sus respectivos cuerpos, el cuerpo y el alma daimónica se reflejan mutuamente de tal modo que el cuerpo del sueño o de la alucinación puede adquirir mil formas y mil atuendos. Es esta alma la que se puede perder en el viaje chamánico o la que puede ser contaminada por los espíritus.

El ego racional y el daimónico no están tan separados en realidad como hemos supuesto expositivamente. En ocasiones el ego racional intenta imponer sus categorizaciones, su perspectiva al ego daimónico cuando intenta racionalizar una experiencia visionaria o directamente negarla. Por contra, el ego daimónico también despoja a nuestro ego racional de su frágil seguridad cuando lo arrebata con experiencias imaginarias. Y esto es, para Harpur, el proceso de la iniciación que ha existido en todas las culturas tradicionales: el desmantelamiento del punto de vista racional cuyo objetivo es instalar su propia realidad daimónica en el centro de nuestra conciencia.

En realidad, dice el autor, cuando se refiere a dos tipos de egos es sólo una forma de hablar: existe un sólo ego aunque con dos perspectivas pero, mientras que la perspectiva daimónica es plural y pluralista la perspectiva racional fomenta su visión única y literalista y niega a todas las demás.

Para entender mejor esta idea Harpur utiliza también la metáfora del alma y del espíritu. Estos dos conceptos manifiestan una tensión fundamental en la vida humana. El camino hacia de individualidad y la unidad es un camino básicamente espiritual así como el cristianismo o cualquier tipo de monoteísmo es una religión del espíritu. El alma subraya la disolución en la colectividad y la multiplicidad de este modo religiones del alma son el animismo o el politeísmo. Harpur elabora dos listas de conceptos-imágenes que se han asociado al alma y al espíritu que no me resisto a incluir aquí:

"Espíritu: Dios, monoteísmo, unidad, el Uno, ego; cielo, trascendencia, arriba, alturas, ascenso, "superior"; masculino, conciencia, racionalidad, luz, fuego, sol.
Alma: dáimones, politeísmo, lo Múltiple, anima; Tierra, inmanencia, abajo, profundidades, descenso, "inferior"; femenino, el inconsciente, imaginación, oscuro agua, luna."
Op. cit. p. 374.

Como el mismo autor reconoce alma y espíritu son otros dos nombres para el yang y el yin. Y tal y como el yin y el yang el alma y el espíritu son reflejos uno del otro, se contienen y se oponen entre sí, fuera de esta oposición no podemos ver nada, no es concebible encontrar la reconciliación entre ambas sino sólo el mantenimiento de un cierto equilibrio.

El alma reconoce la perspectiva del espíritu pero no se aferra a ninguna. La teorización no es más que una nueva mitología con la pretensión de literalidad. Sin el espíritu el alma no puede conocer en la verdad, sólo con él puede el alma conocerse a sí misma. Pero por contra el espíritu necesita también del alma que con su lujuriosa belleza suaviza el arduo camino del espíritu hacia la verdad absoluta y unitaria. Así como el héroe va en pos de la bella princesa el espíritu busca conectar con el alma a través de las imágenes del arte, de la naturaleza o de los ensueños. Así como el chamán es destrozado en su viaje al otro mundo y vuelto a unir de nuevo el espíritu, el ego racional, tiene que romper su dura coraza para adquirir la multiplicidad de perspectivas que permita al alma moverse libremente por el Otro Mundo.

En este punto de su teorización el autor pone un ejemplo mitológico de la perspectiva especial del espíritu que ha llamado "ego racional". El mito es el de Hércules que para Harpur representa el modelo de "ego heroico" que predomina en la cultura occidental. Hércules representa la fuerza bruta que confunde las sombras del Hades con seres reales y que usa su garrote para solucionar todos los conflictos con el mundo daimónico, así nuestros egos daimónicos se quedan sin iniciar, anclados en la perspectiva literal, la perspectiva unidireccional de la mirada racionalizadora. Pero el Otro Mundo no asume sumisamente esa negación y exige salir a la luz. Hércules ignoró a su esposa Deyanira que representa a su alma y ella misma le envió la muerte como filtro de amor; el Otro Mundo cuando es ignorado exige nuestra atención y si persistimos en nuestros esquemas unilaterales nos arrastra hacia él. Este mito de Hércules ejemplifica la construcción del ego racionalista occidental (más concretamente del ego racionalista nórdico ya que Harpur llama la atención sobre el hecho de que mientras que el protestantismo nórdico trató de demonizar a los dáimones el cristianismo mediterráneo los trató siempre de cristianizar):

"Una parte demasiado importante de nuestra historia reciente ha sido masacradora de almas, imaginando el pasado como algo meramente primitivo y, superreforzada por la tecnología, ha demolido los lugares sagrados, cazado a los animales daimónicos con rifles de alta velocidad, enviado reactores para derribar a los ovnis, violado a la diosa luna con fálicos cohetes, etc. Después de cortar toda relación con dioses y dáimones, creemos que la cosa se va a quedar así. Pero no es cierto. La victoria sobre los dáimones es hueca; simplemente hacemos que el nuestro sea un universo imposible. Y, mientras ahuyentamos a los dáimones ante nosotros, ellos vuelven sigilosamente por detrás o desde dentro. Los incitamos a atraparnos y poseernos y enloquecernos."
Op. cit. p. 381.

Esto es lo que le ocurre al espíritu cuando se disocia del alma. Se transforma en un solitario e iluso ego racional que pierde toda conexión con la realidad que no sea una conexión literal. Queda atrapado en racionalizaciones impersonales tan huecas y abismales como los espacios siderales o el universo subatómico.

Ya que no podemos ni debemos quedarnos anclados en la perspectiva literal ¿cómo podemos viajar al Otro Mundo? No caben viajes literales hacia ese Otro Mundo, además de esos viajes espontáneos, de los que hablé antes, en los que el viajante corre el peligro de perder el alma o ser poseído cabe otro tipo de viaje hacia el mundo de lo Imaginario: el rito. El rito es un acto en donde nada es literal sino que todo es representación, el rito no es un simple acto externo sino que lo que cuenta es el alma que se ponga en él, como todo aquel que ha practicado algún rito sabe. El rito es, en definitiva, el reconocimiento de que sin el rito o sin una forma ritual de acercarnos al entorno lo profanamos y que esa profanación puede tener consecuencias desafortunadas y concretas. Incluso profanamente se asume la existencia de maldiciones sobre los profanadores de lo sagrado religioso o lo sagrado natural, la maldición de Tutankamon es un claro ejemplo de esto.

"- [...] Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -inquirió el principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra."

Saint Exupéry, A.; El principito.

Pero el rito es un modo de acercarnos al Otro Mundo y lo que importa no es el modo sino el hecho de que debemos ampliar nuestras vidas imaginativas para dar cabida a los dáimones dentro de ellas. Y dar cabida a los dáimones no significa sumergirse en su mundo sino también y sobre todo mantener una distancia entre ellos y nosotros para poder reflexionar sobre ellos. Entre la ignorancia o negación de los dáimones en la que cae el racionalismo y el sumergimiento en el Otro Mundo del psicótico la actitud recomendable es la de distante cercanía. Así podremos abrir un diálogo entre el Otro Mundo y nosotros en la que habrá una batalla para impedir ser domeñados por los dáimones, para impedir ser un instrumento de ellos, meros reproductores del patrón daimónico y habrá una pasión que nos capacite a dar cuerpo a ese Otro Mundo en este a través de obras de arte, artesanía e incluso a través de ideas o teorías.. Las obras de arte, pero en general las obras de la Imaginación son puertas hacia el Otro Mundo por donde lo daimónico se manifiesta, son, en definitiva, santuarios.


Y este viaje tiene que hacerse a pesar del humanismo ya que como su nombre indica cae en el error de creer que somos meramente humanos y no es así. Lo daimónico, lo otro, lo divino, lo ignoto forman parte de nuestra personalidad y el intento de suprimirlo por parte del humanismo no logra que desaparezca sino que lo fuerza a hallar expresión a través de la otra mitad que es la única que el humanismo reconoce: nuestro ego racional. De este desplazamiento forzoso de lo daimónico a nuestro ego hercúleo nace la patología psicológica denominada inflación; así el ego racionalista moderno se autoatribuye poderes que evidentemente no tiene y que lindan lo milagroso: curar todas las enfermedades, acabar con el mal, hacer felices a los hombres, poner fin a la guerra, predecir los males naturales y neutralizarlos... de la misma manera que el paciente víctima de delirios paranoides puede llegarse a creer Dios el ego racionalista moderno se piensa como centro del mundo y juez de lo Real. Patrick Harpur llega a afirmar, efectivamente, que la visión humanista "contiene elementos de un estado delirante paranoide".

La psicoterapia que pretende ahuyentar a los demonios del alma no hace más que engañarnos con discursos felices, no hace más que esconder el pozo de lo Imaginario tras una pantalla ficticia de racionalizaciones. El usual fracaso de estas psicoterapias para mitigar el sufrimiento y la necesidad cada vez mayor de consuelo para nuestra alma debería llevarnos a plantear qué está pasando y si realmente estamos caminando por la dirección correcta. La depresión, el derrumbe del sentido de nuestro mundo circundante es tratado como una patología de la que huir cuando podría ser, quizás, la invitación a derruir nuestro ego unilateral y de iniciarnos en el mundo daimónico.

Termino este trabajo con un trozo del más hermoso viaje hacia el Otro Mundo que conozco, un verdadero viaje daimónico:

"-El crepúsculo es la raja entre los mundos -dijo don Juan-. Es la puerta a lo desconocido.
Indicó con un amplio ademán la meseta donde nos hallábamos.
-Ésta es la planicie frente a esa puerta.
Señaló entonces el filo norte de la meseta.
-Allí está la puerta. Más allá hay un abismo, y más allá de ese abismo está lo desconocido.
Después don Juan y don Genaro se volvieron hacia Pablito y le dijeron adiós. Los ojos de Pablito estaban dilatados y fijos; por sus mejillas rodaban abundantes lágrimas.
Oí la voz de don Genaro diciéndome adiós, pero no oí la de don Juan.
Don Juan y don Genaro se acercaron a Pablito y susurraron brevemente en sus oídos. Luego vinieron hacia mí. Pero antes de que susurraran nada, yo ya tenía la peculiar sensación de estar partido.
-Ahora nosotros seremos otra vez polvo en el camino -dijo don Genaro-. Tal vez algún día otra vez vuelva a entrar en tus ojos.
Don Juan y don Genaro retrocedieron y parecieron perderse en la oscuridad. Pablito me tomó del antebrazo y nos dijimos adiós. Entonces un extraño impulso, una fuerza, me hizo correr con él hacia el filo norte de la meseta. Sentí que su brazo me sostenía cuando saltamos, y luego quedé solo."

Carlos Castaneda; Relatos de poder; FCE; primera reimpresión; pp. 384-385

Sé feliz

jueves, noviembre 22, 2007

Realidad Daimónica

Título: Realidad daimónica

Autor: Harpur, Patrick Margelí Bailo, Isabel tr.
Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Publicación: Vilaür. Editorial Atalanta , 03/2007
Descripción: 480 p. : il. ; 22x14 cm
Encuadernación: rústica
Precio: 30 €
Colección: Imaginatio vera, 14

PARTES DE LA OBRA:

Introducción

Primera parte: Apariciones
Segunda parte: Visión
Tercera parte: Viajes al otro mundo

Epílogo: la Cadena Áurea


CRÍTICA:

Soy un pequeño entusiasta de Patrick Harpur desde que casi sin querer encontré su libro "El fuego secreto de los filósofos"; no sé si he confesado alguna vez mi antiguo interés por la alquimia occidental (llegué a familiarizarme bastante con términos como azogue, vitriolo, atanor...) y el libro citado de Harpur hacía referencia a un tema central del imaginario alquímico: el fuego, eso me sedució. La relectura atenta de ese libro es una de las grandes tareas pendientes.

En su libro "Realidad Daimónica" se repite en las ideas esenciales una y otra vez; se repite con relación a "El fuego secreto de los filósofos" y se repite en el mismo desarrollo de su obra... sin embargo la repetición no es reiteración sino que poco a poco, casi como una paciente fuerza de la naturaleza, perfila, insinúa y sugiere lo que quiere decir. La multitud de perspectivas, la polivalencia de la mirada no sólo es una pieza clave en el discurso teórico de Harpur sino que también está presente en su estilo.

El libro trata de los fenómenos paranormales pero huye de las dos visiones fundamentales en las que prácticamente todos nosotros nos encuadramos: en el literalismo paranormalista y en el literalismo cientificista. Uno y otro literalismo ven en el fenómeno OVNI, por ejemplo, un hecho literal, el extraterrestrista literal dirá que el OVNI es una nave espacial, el cientificista que es la luna o un globo sonda. Pero cuando analizamos el fenómeno OVNI vemos paralelismos en las visiones de fenómenos místicos (la Virgen, el Espíritu de Dios, los ángeles) o el las visiones folklóricas (hadas, enanos, elfos, monstruos) que se repiten recurrentemente en el imaginario europeo... ¿Existen entonces? ¿Cuál es la naturaleza de estas realidades que están entre el mundo real y la mentira? ¿Cuál es la realidad de lo imaginario? Sin tener realidad literal tampoco carecen de cierta objetividad subjetiva, de cierta realidad irreal de cierta, como la llama Harpur, realidad daimónica.

A través de los fenómenos anómalos el autor analiza qué es la Imaginación y qué es la Realidad. Los límites de la objetividad se tornan borrosos y confusos... el mundo de los físicos con sus "agujeros negros" sus "rayos cósmicos" o su "dualidad onda-corpúsculo" se vuelve, al fin, en otro mundo daimónico porque cuando intentamos cazar a la realidad en nuestra red de teorías nos devuelve nuestra propia mirada asombrada.

O como ya dejó dicho Tales de Mileto: "El mundo está lleno de dioses".

martes, noviembre 20, 2007

Inconformismo o locura

"De acuerdo con la definición de sentido común, la salud mental es la capacidad de jugar a cualquier juego en que la vida social pueda consistir, y de jugarlo bien. Por el contrario negarse a jugar, o jugar mal, significa que una persona está mentalmente enferma. En este punto podemos preguntarnos qué diferencia existe (si hay alguna) entre el inconformismo social (o desviación) y la enfermedad mental. Descartando, por el momento, las consideraciones técnicas de la psiquiatría, sostendré que la diferencia entre esas dos nociones -según se expresan por ejemplo, al decir "está en un error" y "está loco"- no radican necesariamente en los hechos observables a que apunten, sean éstos cuales fueren, sino que puede ser solo una diferente actitud hacia el sujeto. Si lo tomamos en serio, si consideramos que tiene derechos y méritos humanos, y lo miramos en cierta medida como a un igual, hablaremos de discrepancias, desviaciones, luchas, crímenes, tal vez hasta de traición. Si nos pareciera, en cambio, que no podemos comunicarnos con él, que él es de algún modo "básicamente" diferente a nosotros, nos inclinaríamos a considerarlo, no ya un igual, sino un inferior (raras veces un superior), y diríamos entonces que es un loco, un enfermo mental, un insano, un psicótico, un inmaduro, etcétera."

T. S. Szasz; Psychiatry, Ethics and the Criminal Law
citado por E. Goffman en Internados traducción de María Antonia Oyuela para la editorial Amorrortu 1970

domingo, noviembre 18, 2007

La negación del Holocausto no será delito en España

La pasada semana saltó la noticia de que el Tribunal Constitucional español consideraba inconstitucional la ley que condenaba la negación del Holocausto. Esta noticia no ha generado mucha polémica mediática pero sí debería haber llamado la atención sobre la existencia en un país autoproclamado democrático de un delito de opinión... aunque no sea el único.

Con buen criterio el Tribunal considera que la apología o justificación de la persecución nazi a los judíos sí seguirá siendo delito. Es de sentido común que actitudes tendentes a justificar crímenes se persigan pero me parece indignante que la ley se permita perseguir a aquellos que planteen hipótesis alternativas sobre la política nazi en relación a los judíos.

Los revisionistas de la Segunda Guerra Mundial, mal llamados negacionistas, lo único que pretenden es entender el fenómeno de la persecución nazi y su incidencia real sobre la población judía en Europa. Lógicamente hasta ahora sólo han dado su versión los líderes de las democracias burguesas y del totalitarismo stalinista responsables, respectivamente, de las masacres de Hiroshima y Nagasaki y del Gulag. Esta interpretación ha sido, además, aplaudida por los nacionalsionistas de ayer y de hoy, responsables de una dominación racista y colonialista en Palestina... No son muy buenos garantes morales de la verdadera interpretación de lo que allí ocurrió ¿no?

Creo, sinceramente, que el sufrimiento de los judíos en la II Guerra Mundial fue grande, creo, lógicamente, que el régimen nazi era un régimen totalitario y racista que sentía una especial inquina hacia los que ellos consideraban judíos. Condeno todo acto racista de los nazis sobre la población civil pero eso no justifica que ese drama se convierta en dogma de fe y que la ridículamente abultada cifra de seis millones de judíos muertos deba ser aceptada sin más ¿Por qué tanto miedo a la investigación libre?

Muchos afirman que este afán de revisar la II Guerra Mundial es parte del ideario nazi. Falso, siento desbaratar ese mito del revisionista nazi, existen revisionistas nazis pero la mayoría son ideológicamente neutrales y claramente opuestos al ideario (si se puede llamar así) fascista. Si no me crees compruébalo tú mismo en este artículo de la Wikipedia sobre Paul Rassinier considerado el padre del revisionismo y que ¡¡estuvo preso en un campo de concentración nazi!!

El mito de que el revisionismo es mayoritariamente un movimiento filo nazi es parte de la propaganda sionista que utiliza la sangre de los judíos europeos para sus miserables propósitos políticos, esa relación revisionismo = nazismo no es consecuente a la verdad y beneficia la tergiversación sobre este tema que hacen los nacionalsionistas. Por cierto, si alguien trata irrespetuosamente la memoria de los judíos muertos en la II Guerra Mundial es la repugnante propaganda sionista que hace exhibición de imágenes de casquería, matanzas y fosas comunes para sus igualmente repugnantes fines; por cierto ¿cómo saben que todos esos muertos de tifus de las fotos que exhiben son judíos? Interesante pregunta.

En fin. Demos gracias al destino que ese cáncer político que es el sionismo no haya infectado las altas esferas judiciales del Estado Español. En todo caso es preciso estar atentos porque aunque el sionismo aún carece de fuerza propagandística es una enfermedad ideológica de la que veo más síntomas de los que me gustaría en este país.

miércoles, noviembre 14, 2007

Magia en el mundo grecolatino

En este post resumiré el trabajo sobre la magia en el mundo grecolatino de Georg Luck publicado en la obra Arcana Mundi editado por Gredos en su colección de Manuales (reseña del libro).

Antes de empezar a analizar el fenómeno de la magia en la Grecia y Roma antigua cabe preguntarse qué es la magia. La magia es, según Luck, una técnica que considera que existen poderes ubicados en el alma humana y en el universo que pueden ser usados por un especialista (mago) para imponer la voluntad humana sobre la naturaleza, los hombres e incluso seres supra humanos (demones, espíritus, dioses, etc.). Este deseo de controlar el entorno es, no obstante, propio también de la ciencia tal y como la conocemos ahora y como se conocía en la antigüedad pero mientras que el científico piensa en términos de causa-efecto el mago piensa en términos de simpatías o correspondencias. La simpatía es un concepto primordial para la magia según el cual todo lo que ocurre en el universo está interconectado por relaciones de correspondencia antes que causales. El microcosmos refleja al macrocosmos.

Un debate mantenido desde hace tiempo es la relación que existe entre magia y religión. Básicamente son cuatro las posturas que se han mantenido al respecto: (1) que la magia es una religión primitiva que acaba madurando en religión; (2) que la religión trata de reconciliar al hombre con los poderes impersonales del cosmos una vez que la magia a fracasado; (3) que la religión y magia son ramificaciones de un tronco común, dos modos de ver una misma realidad; y (4) que la magia es una degeneración de la religión. Una diferencia que se ha hecho popular para distinguir a la magia de la religión es que mientras que el mago exige a los poderes superiores obediencia y cumplimiento de mandatos el sacerdote suplica humildemente el cumplimiento de sus deseos por parte de la divinidad. Aunque esto puede ser cierto grosso modo no lo es en muchos casos concretos de magia blanca en donde el mago solicita y no exige el cumplimiento de su deseo o en algunos ritos religiosos que exigen al santo o divinidad sus dones incluso golpeándolo. Por esta razón algunos estudiosos llegan a considerar que no existe una verdadera diferencia entre magia y religión y que la magia podría ser, sencillamente, el reflejo más popular e imperioso de los ritos religiosos. Luck propone que una diferencia entre magia y religión es el concepto de pecado inexistente en la magia pero presente en la religión; olvida el autor, a mi juicio, el terror de los oficiantes de celebraciones mágicas al romper un tabú o quebrantar una ley de pureza para oficiar el rito o esas otras religiones primitivas en donde el concepto de falta es ante social (vergüenza) que moral (pecado).

Los orígenes de la magia se pierden en el tiempo pero podemos decir que en el mundo grecolatino muchos rituales mágicos no fueron más que rituales religiosos de otros pueblos que los griegos o romanos malentendieron; tanto es así que el término mago y magia deriva de la palabra griega "magoi" que servía para designar a una casta meda del antiguo Irán especialista en conocimientos rituales y religiosos.

Téngase en cuenta que en el mundo antiguo era normal que cuando una cultura conquistaba a otra tomara de ella los elementos religiosos más fácilmente asimilables como, por ejemplo, dioses que fueran identificables con los propios mientras que los elementos extravagantes de una religión foránea eran rechazados y considerados como cultos mágicos o brujeriles. La fama de brujas que tenían las mujeres de Tesalia o del Mar Negro en Grecia o la reputación de magos que tenían los marsos para los romanos es una muestra de que la lejanía geográfica o cultural eran rasgos frecuentes en los magos y brujas. El culto pagano y agrícola a Pan fue considerado por el cristianismo como adoración del demonio y la pervivencia de creencias celtas en las poblaciones noreuropeas fueron, también, consideradas como rituales mágico-brujeriles.

Los raptos de la Pitia en Delfos o el uso de drogas alucinógenas en los ritos de Eleusis (el uso de esta droga en un contexto profano parece ser la causa del proceso contra Alcibíades por sacrilegio) prueba que esos fenómenos de trance o comunicación directa con la divinidad eran aprobados dentro del contexto religioso pero fuera de él, descontextualizados, eran perseguidos o al menos no públicamente aceptados. La magia así vista puede considerarse como una religión no pública que ha sido deformada y malinterpretada en un territorio hostil.

En la época de Jesús de Nazaret la magia fue adquiriendo complejidad hasta casi transformarse en ciencia. En este proceso tuvo un papel determinante Egipto que se convirtió en un auténtico crisol en el que se fundieron las cultural griegas y romanas con las tradiciones orientales y las propiamente egipcias. Estos magos-científicos intentaban localizar las fuerzas secretas de la naturaleza escudriñando sus simpatías; no obstante, estos magos de la época imperial estaban más interesados en controlar los poderes de la naturaleza que en el conocimiento puro, por esto, quizás, deberíamos considerarlos antes técnicos que científicos aunque los límites son borrosos.

La magia pretendía obtener resultados que podían coincidir o no con los de la ciencia: salud física, salud mental, venganza, conocimiento, amor, etc. Y es precisamente esta posibilidad de prometer tanto lo que puede prometer la ciencia como mucho más la que le daba tanto atractivo a la magia en la Roma Imperial, y se la sigue dando aún hoy en día. De hecho es reseñable que no sólo las clases bajas e ignorantes creían en ella sino que incluso los intelectuales dedicados a la filosofía como los neoplatónicos y los estoicos creían en las virtudes de la magia.

Un tema recurrente en la literatura grecolatina es, precisamente, la magia. Desde el canto X de la Odisea de Homero la magia está presente en la literatura occidental; en el citado canto una bruja típica, Circe, encanta a los compañeros de Odiseo con la ayuda de una varita pero el héroe de la historia conoce el antídoto revelado por el dios Hermes, la hierba môly, y acaba no sólo venciendo a la bruja sino también seduciéndola. Al final Odiseo convivirá durante algún tiempo como compañero de Circe en su isla; Circe será precisamente la que instruya a Odiseo para la famosa escena de la nigromancia del canto XI.

Entre Homero y el periodo helenístico surgieron una serie de personajes que poseían cualidades impropias de un hombre común. Estos personajes pertenecen a la historia de la religión, de la ciencia y de la filosofía griega por lo que no estamos seguros de poder calificarlos como visionarios, profetas, sabios o magos por lo que E. R. Dodds sugirió en su obra "Los Griegos y lo Irracional" el nombre de chamanes. Los más relevantes de estos chamanes fueron, sin duda, Orfeo, Pitágoras y Empédocles, entre los cuales existen sorprendentes similitudes a pesar de la personalidad propia de cada uno de ellos. Esta semejanza sugiere la existencia en la civilización griega de una figura que ofrecía una teoría no sólo mitológica sino también filosófica acerca del papel del hombre en el cosmos y su relación con el macrocosmos.

Orfeo con su música (canto mágico) podía calmar a las fieras o hacer que los árboles le siguieran (gran antecesor del más modesto flautista de Hamelín... ¿quizás también una figura chamánica?). Como muchos otros chamanes podía descender vivo al Infierno y volver e incluso intentar traer las almas de los muertos (Eurídice); y también como ellos su cuerpo siguió teniendo propiedades mágico-proféticas durante mucho tiempo después de su muerte.

Pitágoras tenía un muslo dorado, los ríos le saludaban, podía profetizar y tenía poder sobre los animales. Su vegetarianismo reflejaba un tabú alimenticio consecuencia de su creencia en la trasmigración de las almas. Tenía todos los rasgos de un "hombre divino" según los griegos o de un chamán en la terminología moderna.

Empédocles se atribuía poderes para curar enfermos, rejuvenecer ancianos, cambiar el tiempo e invocar a los muertos. Lo podemos considerar un taumaturgo. Esta breve semblanza de estos tres personajes, uno mitológico y dos reales perteneciente al siglo V a.C., reafirma mi creencia personal en la necesidad de un nuevo enfoque hermenéutico sobre lo que representaron los autores presocráticos a los que incluso el divino Platón ya les reconocía el carácter de sophos en vez del de philosophos.

El la época clásica sabemos que Platón creía en la astrología y en otras formas de adivinación tal y como queda reflejado en el Timeo y que creía en los demones parece justificado por la creencias posteriores de la escuela platónica así como por su relación con su maestro Sócrates que decía poseer un demon personal. El racional Aristóteles está convencido que los astros influyen en la tierra e incluso en su "Historia de los animales" sugiere una teoría mágica de simpatías y antipatías entre el mundo animal y los astros.

En el helenismo (los tres últimos siglos a. C.) se reaviva el interés por la magia quizás por la situación política y por cierto escepticismo imperante sobre las religiones tradicionales. En el último siglo a. C. la magia helenística estaba perfectamente formada como sistema de técnicas y conocimiento; las ciencias ocultas sufren un proceso de especialización (surgen como disciplinas diferenciadas la alquimia, la astrología, ciertos tipos de adivinación...) que permite que sean enseñadas. Esta especialización y complejidad de las técnicas ocultas conllevó que los profesionales de la magia o de otra disciplina oculta no tuvieran más que conocimientos vagos de las otras disciplinas.

En el Egipto del tardo helenismo y del Imperio los antiguos dioses como Isis, Osiris, Horus, Tifón aparecen recurrentemente en los papiros mágicos así como la fórmula "Jesús, dios de los hebreos". También el Padre Nuestro aparece como fórmula mágica entre algún practicante de magia que no era, desde luego, ni judío ni cristiano. Se produce el fenómeno que antes mencioné: los dioses o ritos extranjeros se transforman en rituales mágicos para los no creyentes. De esta época se conservan vestigios de la actividad directa de los magos y sus clientes gracias a varias fuentes: papiros de magia (de los que la editorial Gredos ha hecho una cuidada y selecta edición), óstracas mágicos (textos de magia escritos en trozos de cerámica), tablillas de execración (estas tablillas pedían a un demon o dios que actuase contra alguien, frecuentemente un atleta o un auriga conocido) y amuletos.

Junto al uso del nombre de dioses foráneos también es frecuente el uso de símbolos, números, palabras extranjeras o al menos que suenen como tales en los encantamientos o en las fórmulas mágicas que se nos han conservado.

El material del que se dispone permite distinguir las operaciones mágicas en dos grupos principales: teúrgicas y goéticas. La teúrgia es una forma sublimada de magia en la que el mago actúa principalmente como sacerdote buscando un fin religioso como una revelación del dios o una visión. A pesar de su finalidad la teúrgia usaba unos métodos similares a los de la magia vulgar. Esta es la magia practicada por los neoplatónicos de la época imperial pero también del Renacimiento italiano (v. gr. Marsilio Ficino).

El término goetia es sinónimo de magia pero probablemente con unas connotaciones más negativas. Tanto magia como goetia hacen referencia a la magia vulgar con fines profanos, egoístas e incluso malvados. Parece probable que la palabra teúrgia se inventase por los intelectuales neoplatónicos o neopitagóricos que la practicaban para oponerla a la idea de "magia profana" que se describía con los términos magia y goetia. Quizás, a diferencia de la palabra magia, la palabra goetia pudiese también incluir en su campo semántico las prácticas de farsantes, malabaristas o charlatanes.

Según Plotino (Enéadas IV, 4, 26) la teúrgia usa las fuerzas simpatéticas de la naturaleza para estar en contacto con ella; según Jámblico (Mist. III 27) también puede usarse la teúrgia para alcanzar aquellas realidades que el filósofo sólo puede pensar. Mientras que los teólogos hablaban de los dioses el teúrgo podía influir en ellos y hacerlos aparecer o incluso encarnarse. De este modo los neoplatónicos creían que con ejercicios ascéticos y con una apropiada iniciación se podía hacer bajar a los poderes divinos a la tierra o, por contra, hacer que las almas de los teúrgos subieran hacia el cielo. En definitiva, como dice Luck, para estos filósofos "el pensamiento teológico o filosófico no es suficiente; han de seguirse ciertas acciones, procedimientos o ritos".

Lo cierto es que existe constancia de que en estas ceremonias teúrgicas se producían efectos anómalos: voces, ruidos, olores, estatuas que cobraban vida, luminiscencias, etc. Hoy en día los investigadores se preguntan como eran posibles estos fenómenos ya que existe el testimonio de personas cultas y con reputación que los avalan (algunos importantes filósofos como Jámblico). Dado el nivel cultural de este público parece poco probable que se tratasen de burdos engaños y mucho menos de fabulaciones por lo que es posible que los participantes en estos rituales teúrgicos realizaran algún tipo de actividad que les capacitase para percibir esos fenómenos no ordinarios como podría ser el uso de drogas, los ayunos o los ejercicios ascéticos.

Por su parte la magia sencilla también tuvo un gran desarrollo en el período helenístico e imperial, de hecho hacia el final del período helenístico los rituales mágicos que conservamos tenían una gran complejidad. Usualmente incluían una "klêsis" o invocación y una "prâxis" o ritual. Para invocar al dios no era suficiente con su nombre sino que se solía acompañar con toda una aretalogía que describía los poderes y virtudes de la divinidad en cuestión. Además, la invocación podía contener también un recordatorio de los milagros o dones que la divinidad había realizado para el oficiante o, por el contrario, de algún sacrificio u ofrenda que el oficiante hubiese brindado a la divinidad previamente.

La prâxis era tan compleja como la invocación misma. Se recitaba una especie de letanía en griego o en un lenguaje ficticio que mezclaba sonidos con palabras mágicas. Este tipo de letanías sólo podían ser aprendidas tras muchas horas de aprendizaje toda vez que las palabras debían ir acompañadas por una serie de gestos y manipulaciones precisas de objetos. Libaciones, inhalación de sustancias, sacrificios cruentos, producción de efectos acústicos o visuales acompañaban a una escenografía que bien realizada debía ser impresionante. Es probable que se hiciese uso también de drogas para conseguir el trance.

Para Luck podemos observar algunas características típicamente egipcias en la magia helenística:

* La magia no se utiliza prioritariamente como una protección necesaria contra los poderes del mal sino más bien se usa para dirigir los poderes benéficos y maléficos hacia el propio beneficio del oficiante.

* El que realiza las operaciones mágicas finge ser un dios para asustar a los seres sobrenaturales que está convocando.

* Las palabras mágicas no son las mismas del lenguaje ordinario, existen palabras propiamente mágicas e incluso sonidos no existentes en el lenguaje ordinario. Además estas palabras con poder se escriben en sitios determinados como gemas, papiros o sobre diagramas o dibujos.

* Al igual que la efectividad del rito esta vinculada a la repetición precisa de palabras también está vinculada a la repetición de ciertos gestos o manipulaciones rituales.

Si todos estos rasgos anteriores son típicos de la magia y de la religión egipcia cabe preguntarse sobre el papel de la cultura helena sobre la magia helenística. Según Luck la magia helenística es una creación griega en suelo egipcio, es decir que mientras que existía un sustrato de prácticas mágicas tanto en Egipto como en el mundo griego fue la filosofía griega la que alimentó ese sustrato y le dio una base teórica sobre la que desarrollarse. La filosofía griega y las prácticas mágicas populares se encontraron en Egipto dando lugar a lo que conocemos como magia helenística.

Aunque en menor medida el judaísmo fue también importante en el desarrollo de la magia helenística no sólo por la cercanía de Palestina con el mundo egipcio sino también por la comunidad judía en la diáspora de Alejandría. Ya subrayé más arriba lo relevante que era para el pensamiento mágico el tomar nombres y costumbres de religiones extranjeras para sus ritos, en la magia helenística abundan los rituales mágicos con diferentes formas del nombre del dios hebreo, lógicamente deformado, como Jao (por Yahvé), Sabaôth, Adonay... Los nombres de algunos profetas como Moisés o Jesús son también recurrentes.

Pero también a un nivel más profundo de influencia la tradición judía afectó a la magia helenística. Los rudimentos de la Cábala se remontan al siglo I d. C. y el Antiguo Testamento contiene multitud de rituales mágicos o de invocación que recuerdan en mayor o menor medida a los rituales helenísticos de los que tenemos constancia.

Prueba de la fuerza del pensamiento mágico en el periodo imperial son las figuras de taumaturgos, magos o chamanes (volviendo a hacer uso de la terminología de Dodds) como Jesús de Nazaret, Simón el Mago o Apolonio de Tiana.

No pretendo aquí discutir sobre la veracidad de los prodigios de estas tres figuras históricas sino sólo mostrar hasta que punto sus "milagros" eran parecidos a los que se atribuían los antiguos taumaturgos que ya he citado: Orfeo, Pitágoras y Empédocles.

Los prodigios atribuidos a Jesús de Nazaret son de sobra conocidos por lo que no me voy a detener en ellos: curaciones milagrosas, resurrección, andar sobre el agua, el poder de exorcizar, etc. Simón el Mago, del que tenemos constancia en el Nuevo Testamento (Hechos 8, 9 ss.), según los testimonios era capaz de crear un ser humano y de dominar a los démones en su beneficio (en esto se diferencia de Jesús). Simón y Pedro se desafiaron a mostrar sus poderes ante Nerón llegando Simón a poder volar ante el emperador aunque Pedro deshizo el hechizo y el desafortunado mago cayó al suelo.

El tercer mago es Apolonio de Tiana que según los testimonios, sobre todo de Flavio Filóstrato que escribió una biografía sobre él, era capaz de entender a los animales, hablar otras lenguas, resucitar a personas muertas, deshacerse de cadenas, etc. Se dice que este mago de la época imperial como los actuales gurús mediáticos viajó a la India y aprendió de los brahmanes. Curiosamente a principios del siglo IV d. C. Hierocles de Nicomedia usó la figura de Apolonio frente a la de Jesús para desacreditar a este último; según Hierocles Apolonio había realizado mayores prodigios que el taumaturgo hebreo y era un maestro superior. Esto muestra hasta que punto la figura de Jesús y del resto de taumaturgos se confundían en aquellos tiempos, aún tres siglos después del nacimiento del cristianismo.

Hasta el siglo IV d. C. la magia estaba extraoficialmente tolerada aunque no permitida abiertamente pero a partir de esta fecha el Estado empieza a sospechar de unos personajes que dicen poder prever la muerte de emperadores e incluso provocarla y se empieza a perseguir sistemáticamente las prácticas mágicas. Por su parte la Iglesia también empieza a luchar con ahínco contra la magia a la que veía aliada con los últimos restos de paganismo y de gnosticismo. Esta alianza del Estado y la Iglesia contra la magia será constante en toda la edad media.

Los deseos de los magos se anticiparon a los logros de la actual tecnología pero la magia no sólo muestra el deseo del hombre de imponer su voluntad a la naturaleza sino también su anhelo por alcanzar el conocimiento velado, la comprensión de lo místico; anhelo que aún hoy en día no ha podido ni podrá ser nunca abordado por la ciencia.

Termino este trabajo con dos sugerentes fragmentos de textos del libro comentado:

fragmento 19 del libro de Georg Luck Arcana Mundi (PMG 1, 121-124):

Encantamiento para atraer a una persona por medio de un sahumerio de mirra. Hazla arder sobre carbones y recita la fórmula. Fórmula: "Tú eres la Mirra, la amarga, la incómoda, la que reconcilia a los que luchan, la que seca u obliga a amar a los que no se adaptan a Eros. Todos te llaman Mirra, pero yo te llamo devoradora de carne e inflamadora del corazón. No te envío lejos, a Arabia, no te envío a Babilonia, sino que te mando junto a fulana, hija de mengana, para que me sirvas contra ella, para que me la traiga. Si se sienta, que no se siente; si habla con alguien, que no hable; si mira a alguien, que no mire; si se acerca a alguno, que no se acerque; si pasea, que no pasee; si bebe, que no beba; si come, que no coma; si besa a alguien, que no lo bese; si se alegra con algún placer, que no goce; si se acuesta, que no se acueste; sino que solamente en mí fulano, tenga su pensamiento, sólo a mí desee, únicamente a mí me ame, todas mis voluntades cumpla.
No penetres en ella a través de sus ojos, ni a través de sus costados, ni a través de sus uñas, ni de su ombligo, ni de sus miembros, sino a través de su alma; y mantente en su corazón y haz arder sus entrañas, su pecho, su hígado, su espíritu, sus huesos, su médula, hasta que venga a mí, fulano, me ame y haga todo lo que yo quiera, porque yo te conjuro, Mirra, por medio de los tres nombres: Ánoco, Abrásax, Tro, y de sus seguidores más fieles y más fuertes, Cormiot, Iao, Sabaot, Adonáis, para que cumplas mis órdenes enteramente, Mirra; como yo te hago arder a ti enteramente, y eres fuerte, así quema enteramente el cerebro de la que amo, fulana, enciende y transforma sus entrañas, hazla sudar sangre hasta que venga a mí, fulano, hijo de fulana.

fragmento 56 del libro de Georg Luck Arcana Mundi (PMG 1, 170-173):

Remedio probado, de Piquebis, contra los posesos. Toma aceite de olivas no maduras con mastigia y pulpa de loto, y ponlo a hervir con mejorana incolora y di: "[palabras mágicas; entre otras Iôêl, Chari, Phtha] sal de fulano (lo que desees)".
En lo tocante a la fabricación del amuleto, escribe en una lámina de estaño: "[palabras mágicas]", y cuélgala al cuello del paciente, para espantar a cualquier demon al que tema. Realiza el conjuro poniéndote de frente.
Ésta es la fórmula del conjuro: "Te conjuro por el dios de los hebreos, Jesús, [palabras mágicas], tú que te muestras en el fuego, tú, el que está en medio de la tierra y de la nieve y de la niebla; Tanetis, que descienda tu ángel, el inexorable, y exorcice al demon que rodea a esta criatura que Dios formó en su santo paraíso; porque yo te suplico, santo Dios, por Amón [palabras mágicas]. Te conjuro a ti, que fuiste contemplado por Israel en una columna luminosa y en una nube durante el día, que salvó a su pueblo del Faraón e hizo caer sobre el Faraón las diez plagas por haberlo desoído. Yo te conjuro, espíritu de todo demon, para que digas de qué clase eres. Yo te conjuro, por el sello que puso sobre la lengua de Jeremías y habló.
Habla también tú, di de que clase eres, celeste o aéreo, terrestre o subterráneo, o infernal o Ebuseo o Querseo o Fariseo, di qué clase de espíritu eres. Pues yo te conjuro, dios portador de luz, indomable, que sabes lo que hay en el corazón de todo ser vivo, el que ha modelado con tierra la raza de los hombres, el que resucita de la oscuridad y amontona las nubes y humedece la tierra con la lluvia y bendice sus frutos, a ti, a quien bendice toda fuerza celestial de ángeles, de arcángeles. Te conjuro a ti, gran dios Sabaot, por quien el río Jordán se retiró y el Mar Rojo, sobre el que caminó Israel, volvió a ser intransitable; pues yo te conjuro a ti, que mostraste las ciento cuarenta lenguas e hiciste la distribución según tu mandato. Te conjuro por el que hizo arder a los soberbios gigantes con huracanes, a quien canta el cielo de los cielos, al que cantan las alas del querubín. Te conjuro a ti, por el que puso montes alrededor del mar o un muro de arena y le ordenó no traspasarlo. Y le obedeció el abismo.
También obedéceme tú, cualquier espíritu demoníaco, porque yo te conjuro por el que pone en movimiento a los cuatro vientos desde los sagrados eones, el que tiene forma de cielo, de mar, de nubes, portador de luz, indomable. Te conjuro por el que está en la Jerusalén pura, para quien arde el fuego inextinguible eternamente, con su nombre santo [palabras mágicas] ante el que tiembla el infierno de fuego y las llamas arden a su alrededor y el hierro se quiebra, y toda montaña tiembla desde sus cimientos. Te conjuro, cualquier espíritu demoníaco, por aquel que vigila sobre la tierra y hace temblar sus cimientos y lo hizo todo de la nada para que existiera. Te conjuro a ti, el receptor de este conjuro, a que no comas cerdo, y se te someterá todo espíritu y demon de la clase que sea"
Al hacer el conjuro, sopla una vez, enviando el soplo desde las puntas de los pies hasta la cara, y será arrojado fuera. Consérvate puro: pues la fórmula es hebrea y se guarda entre hombres puros.


Sé feliz

domingo, noviembre 11, 2007

Arcana Mundi

Título: Arcana Mundi. Magia y ciencias ocultas en el mundo griego y romano.

Autor: Georg Luck.
Traductores: Elena Gallego Molla y Miguel E. Pérez Molina.
Publicación: Editorial Gredos; Madrid 1995.
Descripción: p. 458 rustica
Precio: 32 €

Partes del libro:

Prefacio a la edición española
Nota de los traductores
Prefacio

I. Magia
II. Milagros
III. Demonología
IV. Adivinación
V. Astrología
VI. Alquimia

Bibliografía
Índice de fuentes antiguas
Índice analítico
Lista de textos

CRÍTICA DEL LIBRO:

A aquellos lectores interesados en el mundo antiguo o en el mundo de lo imaginario este libro les interesará. Su estructura es simple pero muy divulgativa y aunque no es un gran libro de análisis sobre lo oculto en el mundo grecolatino (como puede serlo la obra fundamental de Dodds "Los griegos y lo irracional") ofrece infinidad de sugerencias al lector interesado.

Luck divide el libro en seis secciones en las que se tratan algunas disciplinas de lo oculto, aunque lo cierto es que como el mismo autor reconoce es difícil establecer las fronteras entre cada una de las artes ocultas. Después de una breve introducción a cada una de las seis secciones el autor recoge una abundante y exhaustiva colección de textos sobre la disciplina en cuestión que abarca desde el periodo arcaico con Homero hasta las postrimerías de la Antigüedad con Eunapio. Una recopilación de textos de un periodo de tiempo tan amplio difícilmente podría haber sido tan completa como lo es en esta recopilación. Cada texto particular tiene asimismo su propia introducción en donde Luck nos hace una breve semblanza del autor y nos da algunos datos o líneas maestras sobre el texto que ofrece.

Aunque la colección de textos está muy lograda y consigue que el lector sienta deseo de leer muchas de las obras de las que se citan textos las introducciones generales de cada una de las secciones no siempre son lo profundas, originales y extensas que un lector curioso esperaría. Excepto las introducciones dedicadas a la Magia y a la Adivinación las otras son bastante superficiales aunque como dije, en las seis secciones encontremos una recopilación de textos muy rica.

En los textos que recopila Luck se insinúa una riqueza filosófica a finales de la Antigüedad grecolatina que puede sorprender a muchos que piensan que con Aristóteles se acabó la época de los "grandes pensadores" griegos. Urge releer a la filosofía griega neoplatónica de Jámblico, Porfirio o Plotino y el eclecticismo de Cicerón y Plutarco sin las anteojeras de la deformación despectivas que hemos heredado del culto al periodo clásico. Entender el final de la Antigüedad no es sólo entender el medioevo sino también entender la filosofía del Renacimiento que tanto debe a tantos autores grecolatinos y no sólo a Platón.

Un libro este, en definitiva, para invitarnos a ver el mundo grecolatino desde otra perspectiva menos sesgada por ese "sueño racionalista griego" que nunca existió.

jueves, noviembre 08, 2007

Stop a la publicidad sobre pederastia

En los medios de comunicación de masas suele ser una información recurrente las noticias relacionadas con el abuso de menores: redes de pederastas disueltas, descubrimientos de abusos por parte de un padre, vecino e incluso de otros menores sobre los más pequeños, redes de intercambio de pornografía infantil, etc.

¿Qué decir sobre esto? ¿Qué sentimiento puede generar sino estupor? Nadie puede quedar indiferente ante ningún acto de crueldad pero si un acto de crueldad sexual se realiza sobre un niño de, por ejemplo, cinco años ¿cómo no quedar estupefactos?

Lo anterior lo comprendo y cualquiera puede comprenderlo pero lo que me cuesta entender es el interés mediático por el asunto, ese bombardeo incesante de la palabra "pederastia" en la cabecera de mil y una noticias ya sea de televisión, prensa o internet. A mi sensibilidad ya resulta no sólo ofensivo sino incluso enfermizo el tratamiento casi publicitario que le dan a un tema tan triste.

El interés de los medios de comunicación en estas noticias no creo que sea fruto de ningún "complot ideológico" sino más bien, consciente o inconscientemente, es fruto de una política comercial... sí, he dicho bien, comercial. Ya acostumbrados a ver cuerpos descuartizados por bombas, quemados en incendios, mutilados en accidentes ¿qué puede impresionar a nuestra sensibilidad? Pues la pederastia, la pederastia siempre. La sensibilidad de las sociedades occidentales me recuerda a la que existía en la Roma Imperial que acudía al circo a ver como torturaban y descuartizaban a hombres y animales; nuestra sensibilidad embotada necesita cada vez de noticias más crueles, más infames y más repugnantes para ser afectada... Esto lo saben los medios de comunicación, lo saben y obran en consecuencia ¿acaso su fin no es vender más y más periódicos, obtener más y más audiencia?

Claro que sé que es necesario conocer que la Bestia acecha pero también tengo derecho a sospechar y de hecho sospecho de que el monstruoso crimen que nos ocupa no es tratado con afán de informar sino con afán de alimentar el morbo y sacudir nuestra sensibilidad embotada y decadente. Los detalles bárbaros y repugnantes (por ejemplo, si el abuso fue anal, oral, mediante tocamientos...), el bombardeo continuo y la exageración interesada (¿cuántas "mayor operación contra la pornografía infantil" escuchamos al cabo del año?) me parecen la última forma de abuso sobre estas desgraciadas víctimas anónimas. Es el abuso que se produce cuando alguien expone y trafica con un sufrimiento tan profundo para aumentar en share. Pero de esto no dice nada el Defensor del Menor, ya saldrá a advertirnos sobre algún peligrosísimo vídeo juego estas Navidades.

En fin.

Sé feliz

domingo, noviembre 04, 2007

Un pueblo en armas... olvidado

Ahora que aquí en España ha salido adelante una ley sobre la memoria histórica de nuestra guerra civil cabe recordar a aquellos a los que esta memoria olvidará una vez más. Su memoria fue olvidada por el fascismo, por sus aliados democráticos y, por supuesto, por el comunismo. Es la memoria de miles de anarquistas españoles y del resto del mundo que lucharon contra la tiranía de Franco y fueron derrotados por la tiranía de Stalin. Es la memoria de miles de campesinos que por fin tuvieron tierra y libertad sin patronos, señoritos ni burócratas bolcheviques, la memoria de una revolución que se produjo aquí mismo y que tantos están dispuestos a olvidar y a hacernos olvidar.

El vídeo que cuelgo a continuación habla de estos olvidados y de como las democracias europeas y el stalinismo soviético prefirieron una España fascista antes que una España libre.






Vídeo visto en Karbolarium

Salud

jueves, noviembre 01, 2007

Problemas fundamentales de la estética occidental

La estética es la rama de la filosofía que estudia las formas y las emociones estéticas. Se suele confundir a la estética con la filosofía del arte pero lo cierto es que la filosofía del arte es sólo una parte de la estética ya que la estética como disciplina también abarca el análisis de las formas estéticas en la naturaleza y no sólo en el arte. Otro error típico es definir a la estética como la disciplina filosófica que se encarga del análisis de lo bello y sus formas; esta definición es también parcial ya que, la estética analiza otros sentimientos estéticos como "lo feo", "lo cómico", "lo trágico", etc.

Pero ¿qué son las emociones estéticas? Entendemos por una emoción estética aquella perturbación del estado del ánimo del sujeto que es producida por la contemplación de un objeto en tanto en cuanto ese objeto es contemplado y no en tanto que afecta o puede afectar al sujeto de cualquier otra manera. Por ejemplo: la visualización de un león en un cuadro puede producir los sentimientos de belleza o de sobrecogimiento y en este caso sería un fenómeno estético; ahora bien, el mismo león visto como objeto de peligro en una selva no genera sentimientos estéticos sino otros que calificaríamos de modo distinto al sentirse el observador en peligro ante la fiera. Ha de reconocerse, sin embargo, que los límites entre los sentimientos estéticos y los que no lo son, son a veces difusos.

Aunque la reflexión sobre lo bello, el arte, las emociones estéticas, etc. están ya presentes, al menos, en Platón y Aristóteles no será hasta el siglo XVIII cuando esta disciplina de la filosofía despegue totalmente del tronco de la metafísica y se establezca como una rama importante e independiente. De hecho no será hasta mediados del XVIII cuando el filósofo racionalista alemán Alexander Baumgarten (1714-1762) acuñe el término de "Estética" para titular su obra sobre el conocimiento sensible.

La estética ha pretendido abarcar multitud de problemas y sigue siendo objeto de estudio en las facultades de arquitectura, bellas artes, periodismo y, por supuesto, filosofía. Sus problemas fundamentales pueden concretarse en los siguientes:

+ ¿Estéticamente es superior el arte a la naturaleza o viceversa?
+ ¿El juicio estético es subjetivo u objetivo?
+ ¿Qué relación tiene lo bello con lo bueno (ética) o lo verdadero (metafísica)?

A continuación vamos a profundizar en cada uno de estos problemas.

* La Naturaleza o el Arte:

Un problema fundamental que de trata resolver la estética es si el arte es superior estéticamente a la naturaleza o es todo lo contrario: la naturaleza superior al arte.

Este problema no era tal en los orígenes de la reflexión estética, es decir, en Grecia ya que para los antiguos griegos el arte era mera imitación de la naturaleza por lo que la belleza artística era una belleza secundaria y artificial que derivaba de la verdadera belleza que estaba en la naturaleza. Para ejemplificar este concepto del arte como imitador de la naturaleza podemos recordar la conocida anécdota del certamen pictórico entre Zeusis y Parrasio, pintor de Éfeso: para resolver de una vez por todas la rivalidad entre ambos se decidió exhibir juntas una tabla de cada uno. La de Zeusis representaba al muchacho con las uvas, a las que acudieron unos pájaros a picotearlas. Esto pareció zanjar la cuestión, y Zeusis pidió a Parrasio que retirara la cortina que hasta entonces había cubierto su tabla. Parrasio mostró entonces que no había tal cortina, pues se trataba de una cortina pintada (link a fuente de la anécdota). La anécdota anterior muestra a las claras que la idea del arte como una mímica de la naturaleza era común entre los antiguos helenos.

Por otro lado, la estética del cristianismo medieval también apoyaba la idea griega de que la belleza natural era superior a la artística debido a la idea de que la naturaleza era fruto de las manos de Dios, mientras que el arte era fruto de la mano de un ser mortal. Tanta importancia tiene esta interpretación estética entre la mentalidad teísta que algunas ramas del Islam, por ejemplo, son reacias a las representaciones artísticas de seres naturales como animales u hombres.

Fue a partir sobre todo del primer romanticismo alemán de finales del XVIII cuando la idea de que la expresión de la belleza en el arte era superior a la de la naturaleza empezó a surgir como consecuencia de la idea eminentemente romántica de la centralidad del hombre y de sus emociones frente al mundo físico. Por un lado, sostenían los románticos, el arte es fruto de la libertad del espíritu humano, tiene intencionalidad, es, en otras palabras, creación original de un alma mientras que la naturaleza es obra del azar ciego o de simples leyes mecánicas. La belleza del arte es intencional, la de la naturaleza casual.

A partir del romanticismo también fue ya cobrando importancia la idea de que el arte es algo más que imitación. El arte no copia a la naturaleza sino que extrae la verdad de esa naturaleza y la hace visible en la obra de arte. Esta idea de que el arte no tiene porque imitar los objetos naturales está presente aún hoy en el arte pictórico contemporáneo.

* Objetivismo o subjetivismo estético:

Otra polémica clásica de la teoría estética es la que se plantea si los juicios u objetos estéticos tienen ese valor estético subjetivamente u objetivamente; o, en otras palabras, si el juicio estético es fruto de la mente de cada individuo como si de un juicio de, por ejemplo, mero gusto culinario se tratase o si ese juicio estético depende de algún criterio objetivo de decisión.

El objetivismo estético constata el hecho de que los objetos bellos son admitidos como tales culturalmente; ejemplo de esto son los museos, las películas clásicas que gustan a público mayoritariamente, los grupos o las canciones populares, etc. El hecho de que existan inclinaciones o aversiones estéticas hacia ciertos objetos tan mayoritarias mostraría que los juicios o los objetos estéticos tienen algún tipo de mayor o menor objetividad. Las disparidades de los juicios estéticos quedarían explicadas por una falta de cultivo de las facultades del gusto o por una simple perversión del juicio estético en ciertos individuos. Vendrían a decir los objetivistas estéticos que el hecho de que haya asesinos no significa que el asesinato sea correcto de igual modo, que el hecho de que haya gente que le guste el Fary cantando no implica que la obra de este interprete tenga verdadero valor artístico.

El objetivismo estético puede ser de dos tipos: objetivismo del objeto u objetivismo del juicio.

El objetivismo estético del objeto es aquella teoría estética que sostiene que existen objetos que de por sí son bellos. Del mismo modo que la nieve es de color blanca algunos objetos artísticos o naturales tienen alguna propiedad estética objetivamente determinada. Una canción, un paisaje o un cuadro al cumplir ciertas leyes estéticas obtiene unas propiedades estéticas determinadas. La objetividad del juicio estético, no estaría en los sujetos que elaboran el juicio sino en los objetos mismos sobre los que se elabora ese juicio.

El llamado número áureo o ( ([1+(5]/2 = 1,6180339...) parece apoyar la teoría los objetivistas estéticos del objeto. Este número representa una proporción que se repite con frecuencia tanto en el arte como en la naturaleza. El número o proporción áurea aparecen en los siguientes elementos del arte, las matemáticas o de la naturaleza:

- La relación entre la distancia entre las espiras del interior espiralado de cualquier caracol.

- La relación entre los lados de un pentágono.

- La disposición de los pétalos de las flores (el papel del número áureo en la botánica recibe el nombre de Ley de Ludwig).

- La distribución de las hojas en un tallo.

- La relación entre las nervaduras de las hojas de los árboles.

- La relación entre el grosor de las ramas principales y el tronco, o entre las ramas principales y las secundarias (el grosor de una equivale a F tomando como unidad la rama superior).

- La distancia entre las espirales de una piña.

- La Anatomía de los humanos se basa en una relación Phi exacta, así vemos que:
:: La relación entre la altura de un ser humano y la altura de su ombligo.
:: La relación entre la distancia del hombro a los dedos y la distancia del codo a los dedos.
:: La relación entre la altura de la cadera y la altura de la rodilla.
:: La relación entre el primer hueso de los dedos (metacarpiano) y la primera falange, o entre la primera y la segunda, o entre la segunda y la tercera, si dividimos todo es phi.
:: La relación entre el diametro de la boca y el de la narizo Es phi la relación entre el diámetro externo de los ojos y la línea interpupilar.
:: Cuando la tráquea se divide en sus bronquios, si se mide el diámetro de los bronquios por el de la tráquea se obtiene phi, o el de la aorta con sus dos ramas terminales (ilíacas primitivas).
:: Está comprobado que la mayor cantidad de números phi en el cuerpo y el rostro hacen que la mayoría de las personas reconozcan a esos individuos como lindos, bellos y proporcionados. Si se miden los números phi de una población determinada y se la compara con una población de modelos publicitarios, estos últimos resultan acercarse mas al número phi.

- Relaciones arquitectónicas en las Pirámides de Egipto.

- La relación entre las partes, el techo y las columnas del Partenón, en Atenas (s. V a. C.).

- El número áureo aparece en las relaciones entre altura y ancho de los objetos y personas que aparecen en las obras de Miguel Ángel, Durero y Da Vinci, entre otros.

- Las relaciones entre articulaciones en el hombre de Vitruvio y en otras obras de Leonardo da Vinci.

- En las estructuras formales de las sonatas de Mozart, en la Quinta Sinfonía de Beethoven, en obras de Schubert y Debussý (estos compositores probablemente compusieron estas relaciones de manera inconsciente, basándose en equilibrios de masas sonoras).

(fuente de la enumeración anterior: Wikipedia, la enciclopedia libre)

La reiteración de esta proporción matemática en la naturaleza y en el arte en los objetos que consideramos estéticamente logrados mostraría, para los objetivistas estéticos del objeto, que efectivamente lo bello es una propiedad objetiva del objeto en mayor o menor medida.

Los objetivistas del juicio estético son menos radicales que los objetivistas que consideran la belleza, o cualquier otro valor estético, una propiedad de los objetos. Los objetivistas del juicio consideran que la objetividad procede del sujeto que emite el juicio de valor estético. Ya que todos los hombres sentimos frío, calor, dolor, placer y otras emociones físicas en iguales circunstancias ¿por qué no va a ocurrir lo mismo con las emociones estéticas? Ya que todos los hombres, excepto los enfermos, poseemos básicamente las mismas capacidades de sensibilidad e incluso de racionalidad es lógico suponer que tengamos unas capacidades estéticas similares. La educación puede influir en algo al elaborar estos juicios pero en gran medida son comunes a todos los hombres.

Esta idea del objetivismo del juicio estético fue común entre pensadores ilustrados que consideraban a todos los hombres iguales no sólo en derechos sino también en capacidades racionales. Este igualitarismo ético de todos los hombres tan propio de la Ilustración se convirtió en la reflexión estética en un objetivismo igualitario del juicio estético.

Frente al objetivismo, como se dijo, se situaba el subjetivismo estético. Como su nombre indica el subjetivismo estético considera que el juicio estético es un juicio meramente subjetivo que depende de la sociedad y del sujeto que lo realiza. Las coincidencias en gustos son meras anécdotas y no se pueden establecer criterios de demarcación entre lo que es arte y lo que no lo es; entre lo que es bello y lo que no. Desde un subjetivismo estético radical podríamos decir que una novela rosa puede tener el mismo valor artístico que el Quijote ya que, efectivamente si alguien considera la novela rosa estéticamente lograda y el libro de Cervantes algo sin valor estético ¿cómo podemos contradecirle?

La antropología, por otro lado, muestra numerosos modos de arte en los diferentes pueblos. Para el subjetivismo la ideología del objetivismo estético es una ideología etnocentrista y elitista. Es etnocentrista porque tiende a pensar que el arte "verdadero" es el de la civilización occidental despreciando otras formas de artes como "primitivo". El objetivismo estético es elitista según el subjetivismo porque pretende encumbrar los valores estéticos de una determinada clase social como los únicamente valiosos y correctos, generalmente esta clase social es la económicamente dominante. Por lo tanto para el subjetivismo el objetivismo estético puede ser un modo de ejercer el dominio ideológico sobre las clases sociales y culturales más desfavorecidas.

El arte de museos del XX tiene una mentalidad estética eminentemente subjetivista ya que dota al sujeto de un gran campo para la interpretación de la obra de arte. El artista "vanguardista" no tiene porque atenerse a cánones objetivos y socialmente admitidos para crear su obra. Un ejemplo de este subjetivismo lo vemos en el movimiento vanguardista del dadaísmo que consideraba que "todo es arte" y que distinguir entre lo que era y no era arte era, en definitiva, un acto de violencia sobre la libertad del juicio estético del individuo.


Este urinario masculino de porcelana firmado por R. Mutt fue presentado a la primera exposición de la Society of Independient Artists que se inauguró el 9 de Abril de 1917 en Nueva York por el artista dadaísta Marcel Duchamp. La obra fue rechazada y no fue expuesta.

* La relación de lo estético con lo bueno y lo verdadero:


Si entendemos a lo bueno como el ámbito propio de la ética y a lo verdadero como el ámbito de la metafísica podemos decir que las relaciones que los filósofos han establecido entre la estética, la ética y la metafísica han sido diversas y complejas.

En la filosofía antigua y medieval se consideraba generalmente que los valores de bello, bueno y verdadero eran equivalentes entre sí. Lo bello era el equivalente estético de lo bueno o de lo verdadero. Esta perspectiva ha acompañado al pensamiento occidental durante siglos y aún hoy sigue subyaciendo en nuestra mentalidad vulgar. Solemos considerar que lo verdadero es bueno y bello o que lo bello y lo bueno tienen una estrecha relación. Nos cuesta concebir, por ejemplo, que lo que llamemos "verdad"