viernes, junio 29, 2007

Asesinos en serie y asesinos en serio

De Miguel Brieva leí hace un tiempo su comic “Dinero” ahora estoy enfrascado en la lectura de su “Bienvenido al Mundo. Enciclopedia Universal Clismón.”. La obra de Brieva tiene un tinte contestatario teñido de ácido humor: un dibujo aparentemente ingenuo, en ocasiones, esconde un mensaje demoledor sobre la sociedad de consumo y la libertad ficticia de las democracias occidentales. Quizás cuelgue próximamente alguna otra viñeta de este interesante autor sevillano, esta que viene a continuación no tiene desperdicio.

(haz clic en la imagen para agrandar)


P.D. Y como colofón a la reseña de este comic la definición de adulto de la Enciclopedia Universal Clismón: “residuo que queda tras el desvanecimiento del niño”.

lunes, junio 25, 2007

El monomito

Joseph Campbell encuentra unos paralelismos evidentes en todas las producciones mitológicas humanas de los sitios más dispares; por esto, utiliza el concepto de monomito en su obra "El héroe de las mil caras: psicoanálisis del mito" para definir ese mito esencial o, si se prefiere, esa estructura mitológica que se repite una y otra vez desde los inicios de la humanidad.

Los símbolos mitológicos no son invenciones fabricadas artificiosamente por los hombres sino que surgen de modo espontáneo de la psique humana, de tal modo que es imposible destruirlos incluso en nuestra cultura desmitologizada actual. El simbolismo mitológico es incluso más universal que el simbolismo del sueño ya que mientras el sueño es fruto de los conflictos internos del individuo, en cuanto tal el mito es fruto de los conflictos de los hombres en cuanto hombres; el mito tiene un carácter más desindividualizado y proyecta los conflictos a los que debe enfrentarse todo hombre y no sólo los conflictos sino también sus resoluciones. El héroe del mito es el hombre o la mujer que ha alcanzado formas humanas generales y válidas, por esto, la narración heroica facilita la evolución de los individuos hasta la vida madura y plena dentro de las sociedades en las que aún perdura esas narraciones.

Freud subrayó el drama que sufre el individuo que se enfrenta a la vida (el niño y el adolescente) y su miedo a abandonar los estadios inferiores de su evolución; Jung, por su parte, incidió en los conflictos a los que se enfrenta el adulto que paulatinamente se va acercando a la muerte. En la primera parte de nuestra existencia tememos a la vida, a sus responsabilidades, a su salvaje riqueza; en la segunda tememos la muerte y el final de todo en la disolución. Tememos primero abandonar el vientre materno y después tememos abandonar el falo de nuestras estructuras sociales anquilosadas pero seguras. Para las resoluciones del primer conflicto el niño tiene el apoyo de los felices cuentos de hadas; para la resolución del segundo y definitivo conflicto contamos con el trágico ejemplo del héroe.

El héroe es aquel individuo que asume su propia disolución de manera más que resignada gozosa y alegre: el héroe asume a la muerte y la vence en esta asunción. Como contrapartida tenemos al ogro avaro que no puede separarse de lo que es Suyo: su castillo, su hija casadera, su país o su tesoro. El ogro que el héroe vence es aquel que se aferra a su vida (lo suyo) de modo egoísta y mezquino por que no comprende la transitoriedad de los asuntos humanos y se guarece del mundo vivo en una coraza de desolación. El ogro, el dragón, el rey-tirano es esa otra contrapartida suya que el héroe debe matar para realizar su tarea. San Jorge y el Dragón conviven en lucha dentro de nosotros.

La tarea del héroe es una tarea tragicómica con un final agridulce. Todos sabemos que el cuento definitivo, la vida, no acaba felizmente sino con la muerte. El final feliz es un chascarrillo para el adulto y no le produce una satisfacción profunda sino, si acaso, superficial. Jesús de Nazaret debe morir, Luke Skywalker debe perder a su padre, Frodo debe abandonar la Tierra Media; es decir, el héroe debe ir más allá, no puede aferrarse al aquí y ahora, no puede vivir "como si tal cosa"; el final feliz sólo ocurre en los cuentos de hadas pero no en el mito. Sin embargo, Campbell dice que el mito heroico es tragicómico y no trágico porque Jesús de Nazaret muere para resucitar, Skywalker mata a su padre para redimirlo, Frodo abandona la Tierra Media tras haberla salvado... el final de la tarea no es el de "y vivieron felices y comieron perdices" pero tampoco es la desesperación: el héroe mítico tiene que pagar un alto precio por enfrentarse a un destino que todos rehuimos. Así pues mientras que en el cuento de hadas el héroe alcanza un triunfo doméstico al ganar su felicidad, en el mito el héroe alcanza un triunfo histórico-cósmico al traer al mundo una "buena nueva". Por esto la preferencia de Campbell por el héroe mítico frente al de los cuentos de hadas.

En su forma más simple la estructura del mito del héroe es esta:

+ Separación del mundo cotidiano
+ Penetración en alguna fuente de poder
+ Regreso a la vida con mayor plenitud

La separación de la vida supone la ruptura del héroe con los lazos sociales convencionales: familia, religión, palacio etc. Es la fractura imprescindible para que el héroe vaya "más allá" de sus circunstancias cotidianas. Esta ruptura con lo cotidiano no suele ser grata para el héroe llegando incluso a oponerse a ella.

Como ejemplos de esta separación podemos poner la dolorosa experiencia de Skywalker al tener que abandonar la granja de sus padres adoptivos, sólo se decide cuando ellos son asesinados. El héroe no quiere dejar su mundo cotidiano. Odiseo para no ir a la guerra de Troya finge estar loco y Aquiles se disfraza de doncella. La aventura es siempre peligrosa y la tranquilidad del hogar eternamente reconfortante. Sólo un drama o una violencia parecen convencer al héroe de la necesidad de abandonar la calidez mórbida de la rutina.

El segundo paso es la penetración en alguna fuente de poder. El héroe haya un tesoro, una sustancia milagrosa, un conocimiento sublime etc. que le hace obtener un poder suprahumano. Este parece el fin de la tarea del héroe. En la interpretación más profunda del mito, según Campbell, el héroe se encuentra a sí mismo en Dios y a Dios en sí mismo. Aunque esto puede ser discutible es evidente que este segundo paso se da en todo mito heroico.

Skywalker, para seguir con el ejemplo anterior, encuentra con Yoda la posibilidad de controlar a la Fuerza, descubre la fuente del poder que en realidad está en sí mismo: la Fuerza está en él y él está en la Fuerza según la filosofía panteísta de los jedis. Odiseo y Aquiles, a un altísimo precio, alcanza el sueño de los héroes homéricos: "la gloria y fama inmortal".

En tercer y último lugar está el retorno del héroe. Otra fase que viene acompañada por la dificultad ya que, una vez alcanzada la fuente del poder ¿qué razón hay para volver al mundo de la experiencia ordinaria? Es la necesidad de llevar a la comunidad los frutos conquistados. Es recurrente, dice Campbell, que el héroe se resista a este último paso pero que al final ceda por las circunstancias que sean.

Jesús de Nazaret antes de hacer su sacrificio redentor para los cristianos suspiró en el monte de los olivos "Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz" (Lucas 22, 42). Por su parte, Skywalker se apresura a abandonar a Yoda cuando siente el peligro de sus allegados, cuando su estancia en ese mundo de perfeccionamiento en la Fuerza es perturbado por el drama y el peligro en el que caen sus amigos.

¿Cuál es la situación actual del mito del héroe? Campbell es pesimista y sugiere una época de desorientación: los mitos seculares han caído con la "muerte de todos los dioses" que diagnosticó Nietzsche. El hombre contemporáneo se encuentra atrapado en un universo simbólico personal pero no colectivo de tal modo que la tarea de autorrealización del héroe le es ajena como tarea cósmica y se le presenta sólo como tarea personal.

En mi opinión no cabe un diagnóstico tan pesimista, el desasosiego no está tan extendido como parecemos querer creer. El héroe está hoy tan presente como lo ha estado siempre pero no a través de mitologías que solían cristalizar en religiones dogmáticas sino a través de los medios de comunicación de masas: el citado Skywalker, Goku o los pistoleros interpretados por Clint Eastwood encarnan hoy al héroe arquetípico que más allá de la virtud convencional luchan contra una realidad inhóspita para traer un poco más de luz y de verdad a este mundo ordinario. ¿Quién no ha colgado en su habitación o ha tenido de salvapantalla a uno de estos héroes actuales? Son estos mitos los que continúan invitándonos a esa aventura maravillosa y terrible que algunos llaman vida.

jueves, junio 21, 2007

Errores en la argumentación

Como ya hemos visto existen tres modos de argumentación: la deducción lógica, la deducción analógica y la inducción o deducción empírica. Estos modos pueden ser mal empleados, cuando esto ocurre la argumentación está mal construida por un error en el enlace de las premisas; esto, sin embargo, no quiere decir que la conclusión sea falsa sino que el enlace entre premisas y la conclusión es erróneo o débil. A continuación veremos los errores en los modos de argumentación más usuales.

Errores formales en la deducción lógica: Las falacias formales.

Un error formal en la deducción lógica es un error en el procedimiento lógico con el que se relacionan las premisas y la conclusión. La deducción lógica al ser un proceso lógico-matemático debe cumplir una serie de requisitos formales, la violación de uno de estos requisitos implica un error en la deducción. Los errores formales en la deducción lógica son denominados también falacias formales.
Un argumento lógico-deductivo se denomina falaz por dos razones: en primer lugar, porque aunque son formas de deducción lógica formalmente erróneas aparentan no serlo; y en segundo lugar, porque en ocasiones producen conclusiones ciertas. Existen infinidad de falacias formales, las más usuales son las que vamos a ver a continuación

* Afirmación del consecuente:

Esta falacia se produce cuando admitiendo una relación de causa-efecto entre dos hechos y ocurriendo el efecto se dice que ocurre también la causa.


A-->B

B
-------

A

Un ejemplo del lenguaje ordinario podría ser el siguiente: "Si llueve se mojan las calles, las calles están mojadas. Luego podemos concluir que ha llovido". Aunque en este ejemplo parezca que la conclusión es correcta no es así ya que lo que realmente dice la implicación es que si llueve se mojan las calles (relación causa-efecto) pero no sugiere nada acerca de la posibilidad de que el efecto (las calles mojadas) se produzca debido a cualquier otra causa (camión de riego, el rocío de la mañana, etc.).


* Negación del antecedente:
Falacia formal según la cual en una relación causa-efecto la negación de la causa implica la negación del efecto.

A-->B

¬A
-------

¬B

Un ejemplo en el lenguaje ordinario podría ser el siguiente: "Si llueve se mojan las calles, no llueve. Luego podemos concluir que las calles no están mojadas". Como es una contrapartida del ejemplo anterior se ve claro que la relación causa-efecto no implica que la no ocurrencia de la causa lleve aparejada la no ocurrencia del efecto pues las calles podrían estar mojadas por otros motivos, como ya vimos, sin que la relación causal "lluvia-calles mojadas" quede rota por ello.


* Silogismo disyuntivo falaz:

Esta falacia se produce cuando una disyunción inclusiva y la afirmación de uno de los elementos de la disyunción conllevan la negación del otro elemento de la disyunción.


AVB

A

-------

¬B


En lenguaje ordinario podríamos poner el siguiente ejemplo: "Carmela sabe inglés o francés, su amiga me dijo que sabía inglés. Luego podemos concluir que no sabe francés". En este ejemplo se percibe la falacia en el hecho de que cuando se sostiene una disyunción ( "o esto o lo otro") no implica necesariamente que la verdad de uno de los elementos conlleve a la negación del otro. Si en un hotel, por ejemplo, se coloca un cartel que ponga "Todos nuestros camareros saben hablar alemán o ruso" no quiere decir que un camarero que sepa alemán no pueda saber también el otro idioma, puede que hable uno, el otro o ambos. Esta última posibilidad de que en la disyunción concurran los dos elementos es ignorada por esta falacia formal.

Es importante subrayar que esto es así en el tipo inclusivo de la disyunción pero no en el tipo exclusivo. La disyunción exclusiva es aquella en la que sólo es posible que sea cierto uno de los elementos de la disyunción, por ejemplo si decimos "mi amigo es ateo o cristiano" es obvio que mi amigo no puede ser las dos cosas a la vez, luego si sé que es ateo puedo decir que no es cristiano. La falacia, lo diremos una vez más, se produce cuando se quiere usar esta regla válida para la disyunción exclusiva en la disyunción inclusiva.


* Mayor ilícito:
En una argumentación silogística el término mayor que aparece en la conclusión como predicado contiene en la conclusión a todos los elementos de su conjunto cuando en las premisas hace referencia a sólo a algunos.

Todo X es Y
Ningún Z es X
----------------
Luego ningún Z es Y

Con un croquis de conjuntos se verá mejor en donde se está produciendo la falacia:

En el caso "a" del croquis la falacia produce una conclusión verdadera ya que, efectivamente, "Ningún Z es Y"; sin embargo, en el caso "b" y "c" la falacia produce sendas soluciones falsas ya que aún siendo cierta las premisas, es decir "Todo X es Y" y "Ningún Z es X", no es cierto que "Ningún Z sea Y". En el caso "b" ocurre que todos los elementos de Z pertenecen a Y y en el caso "c" ocurre que algunos de los elementos de Z pertenecen a Y. Se produce la falacia porque una regla lógica-silogística debe tener valor de uso universal y no contingente. Vamos a ver ejemplos de los tres dibujos del croquis:

A

- Todo hombre es racional.

- Ningún anélido es hombre.

----------------------------
- Ningún anélido es racional.

B

-Todo hombre es un animal.
-Ningún perro es un hombre.

------------------------------
- Ningún perro es animal.

C

-Todos mis bolígrafos están en mi mesa.
- Ningún folio es uno de mis bolígrafos.
---------------------------------------
- Ningún folio está en mi mesa.


* Menor ilícito:
El término menor de la conclusión, es decir el sujeto, contiene en la conclusión a todos los miembros de su extensión cuando en las premisas sólo está refiriéndose a algunos.

Todo Z es X
Todo Z es Y
-------------
Todo X es Y

Con un croquis de conjuntos se verá mejor en donde se está produciendo la falacia:

En el caso "a" del croquis la falacia produce una conclusión verdadera ya que, efectivamente "Todo X es Y" pero en el caso "b" y "c" del dibujo las dos premisas se cumplen, realmente "Todo Z es X" y "Todo Z es Y", pero no se cumple la conclusión de "Todo X es Y" sino que sólo algún elemento de X pertenece al conjunto de Y pero en ningún caso todo el conjunto de X. Se produce la falacia porque una regla lógica-silogística debe tener valor de uso universal y no contingente. Vamos a ver ejemplos de los tres dibujos del croquis:

A

- Todos los perros son mamíferos.
- Todos los perros son animales.
-----------------------------------
- Todos los mamíferos son animales.

B

- Todos los alemanes saben alemán.
- Todos los alemanes son europeos.
-------------------------------------
- Todos los que saben alemán son europeos.

C

- Todos mis lapiceros están en el cajón de mi mesa.
- Todos mis lapiceros sirven para dibujar.
----------------------------------------------------
- Todo lo que está en mi cajón sirve para dibujar.

* Término medio no distribuido:
Esta falacia formal se produce cuando el término medio de un silogismo, es decir aquel término que no aparece en las premisas, no cubre en las premisas a todos los términos de su conjunto.

Todo X es Y
Algún Z es Y
-------------
Algún Z es X

Con un croquis de conjuntos se verá mejor en donde se está produciendo la falacia:



Como en los ejemplos anteriores, el caso "a" de la falacia produce una conclusión verdadera ya que en ese caso, efectivamente, "Algún Z es X"; sin embargo, en el caso "b" las premisas son ciertas, es decir "Todo X es Y" y "Algún Z es Y", pero la conclusión es falsa ya que no es cierto que "Algún Z es X". Se produce la falacia porque una regla lógica-silogística debe tener valor de uso universal y no contingente. Vamos a ver ejemplos de los dos dibujos del croquis:

A

- Todos los que tienen benge se les pigmenta la piel de azul-púrpura.

- Algún español se le pigmenta la piel de azul-púrpura. ---------------------------------------------------------------------
- Algún español tiene benge.

B

- Todos los españoles hablan español.

- Algunos alemanes hablan español.

----------------------------------------
- Algún alemán es español.

Errores en la deducción analógica:

La deducción por analogía contiene un mayor grado de subjetividad que la deducción lógica, al no ser un proceso lógico-matemático sus errores de usos son más frecuentes y más indetectables. Por supuesto, los errores en la deducción analógica pueden ir acompañados por falacias formales o de otro tipo.
El error más típico en la deducción por analogía es el abuso de la analogía que se produce cuando se pretende establecer una relación de analogía entre dos premisas de modo forzado. Es difícil determinar cuando se produce este abuso en la analogía aunque en los casos más extremos el abuso se muestra como evidente. Al abuso de la analogía también se le denomina "analogía forzada". Vamos a ver algún ejemplo:

+ "Tu dices que matar a un ser humano está mal porque la vida es lo más importante; una hormiga también tiene vida. Luego debes sostener que no se debe matar tampoco a una hormiga."

En este caso el abuso de la analogía se produce cuando se intenta comparar como iguales la vida de un hombre y la vida de un insecto. Desde cierta perspectiva son similares pero no de un modo absoluto.


+ "Los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos ya que son iguales. Entonces, si esto es cierto ¿por qué no puedo entrar en el baño de las chicas aún siendo un varón?"
Aquí se produce el abuso cuando se establece una "igualdad" rígida entre hombres y mujeres. Aunque sea cierto que los derechos fundamentales son independiente de sexo, raza o religión, también es cierto que existen diferencias de genero entre ambos sexos. Otro abuso de la analogía entre hombres y mujeres sería que un hombre se sintiese discriminado por la sanidad pública porque no le dan medicinas para quedarse embarazado.

Errores en la inducción:

Según Hume toda conclusión obtenida gracias a una inducción es, si no falaz, al menos siempre dudosa. Teniendo en cuenta esto podemos decir, no obstante, que existen errores en la aplicación del razonamiento inductivo más claros que otros, las falacias que vamos a analizar a continuación son ejemplos de esto.

* Constatación empírica inexistente:
Este error se produce cuando alguien saca una conclusión basada en un supuesto dato empírico que no existe. Este error puede ser intencional en cuyo caso la afirmación de datos empíricos es, sencillamente, mentirosa; en otras ocasiones, no obstante, este error se produce porque alguien basa su argumentación en un dato empírico no inmediato sino derivado de una fuente de información no fidedigna.
Por ejemplo, si alguien dice "Juana no puede llevarse tan bien como dice con su amigo Rubén, los vi ayer peleándose" y el dato de "los vi ayer peleándose" es falso y el afirmante lo sabe, podríamos decir que el que hace la afirmación está mintiendo y basa su afirmación en una mentira o en una constatación empírica inexistente.
Pero este no es el tipo más peligroso de este error inductivo sino aquellos tipos de errores que se basan en fuentes de información intoxicadas que damos como verdaderas. Sacar conclusiones sobre hechos narrados en la televisión o contados de "buena fuente" son ejemplos de este tipo de falacia en la que el mismo que argumenta, sin intención, cae en un error de constatación empírica inexistente.

* Constatación empírica insuficiente:

Este error se produce cuando se saca conclusiones de unos datos empíricos que son insuficientes para fundar la conclusión. Como hemos dicho, para Hume cualquier conclusión inductiva peca de este error pero comúnmente admitimos grados de mayor o menor suficiencia de corroboración empírica en una argumentación basada en la experiencia. Obviamente, en ocasiones es difícil determinar si cierta constatación empírica es suficiente o no. Un ejemplo podría ser:

+ "María Encarnación ayer trajo al trabajo un pantalón verde, hoy trae el mismo. Eso es que no tiene más que un pantalón"
Lógicamente en el ejemplo con sólo dos constataciones no se puede hacer una afirmación tan categórica como la que se hace en la conclusión.

* Constatación empírica sesgada:

Este error se produce cuando en una constatación empírica se ignoran unos hechos en beneficio de otros. Este sesgo en la observación puede ser intencionado o no. Como ocurría en el error inductivo anterior es difícil determinar siempre con exactitud cuando se ha producido un sesgo en la observación. Aún así vamos a ver algún ejemplo:


+ Se observan veinte accidentes de trafico en doce de los cuales el conductor era hombre y en ocho mujer y se dice "hoy he visto ocho accidentes causados por mujeres, es manifiesto que las mujeres conducen peor que los hombres".
Es evidente que en este ejemplo para hacer la afirmación sobre la capacidad de conducción de las mujeres se ha debido realizar un sesgo: los doce accidentes causados por hombres han sido ignorados.

+ Se observa en un colegio que los alumnos de raza oriental obtienen una mayor calificación que los alumnos de raza occidental, luego se concluye que los asiáticos son más inteligentes que los occidentales.
En este ejemplo se observa que para llegar a la conclusión no se ha tenido en cuenta otros factores que han sido sesgados de la argumentación: nivel económico de los alumnos, profesión de los padres, apoyos extraescolares, etc.

Este tipo de error en el razonamiento inductivo, junto con la constatación empírica insuficiente, es el que genera tópicos sociales como "las mujeres...", "los gitanos...", "los catalanes...", etc. Estos tópicos se basan en observaciones sesgadas ( se ignora al miembro del grupo que no cae dentro del estereotipo) e insuficientes (basta ver a un sólo miembro del grupo cumpliendo el estereotipo para sostener que todos los miembros del grupo lo cumplen).

Páginas consultadas:

http://www.xtec.es/~lvallmaj/preso/fal-log2.htm
http://www2.udec.cl/~prodocli/logica1/silogismo.htm
http://www.cita.es/falacias/


Otros trabajos del blog relacionados:

Los principìos de la argumentación
Leyes de la deducción tipo GENTZEN
Las falacias de la argumentación

Problemas que el saber no soluciona

"Hay problemas que el saber no soluciona. Algún día llegaremos a entender que la ciencia no es sino una especie de variedad de la fantasía, una especialidad de la misma, con todas las ventajas y peligros que la especialidad comporta."

"El libro del Ello" de Georg Groddeck

citado por A. Jodorowsky en "La danza de la realidad"

lunes, junio 18, 2007

La antinomia de la Razón Pura

Una antinomia es para Kant un conflicto en el que entra la razón cuando pretende pensar lo incondicionado. La antinomia de la razón pura son los conflictos que genera la idea trascendental de "universo" entendido como síntesis global de todos los fenómenos. Pero ¿por qué se produce este conflicto?

Para entender el origen de este conflicto debemos recordar cómo funciona la razón según Kant: tomando las percepciones del entendimiento y construyendo con ellos conceptos. Por ejemplo el entendimiento percibe en el objeto X las cualidades de: cuadrúpedo, que come hierba, de color negro y blanco etc. pero no percibe por ningún lado el concepto "vaca"; este concepto no es entendido, es decir, no pertenece al entendimiento, sino que es concebido por la razón que sintetiza muchas percepciones en un concepto genérico como, en este ejemplo, el concepto vaca que contiene infinidad de percepciones particulares. La razón, por lo tanto, sintetiza la pluralidad de percepciones del entendimiento en conceptos generales, su función es la síntesis. El problema surge cuando la razón sintetiza cosas que no están, y además no pueden estar, en el entendimiento ya que no dependen de la experiencia. Como la función de la razón es la síntesis es natural que tienda a sintetizarlo todo incluso lo que no es sintetizable. De esta síntesis que se extralimita en sus funciones surgen las ideas trascendentales: el alma, el mundo y Dios. El alma es la síntesis de toda nuestra subjetividad, el mundo la síntesis de todos los fenómenos y Dios, lógicamente, es la síntesis total. La idea de alma produce en la razón pura el conflicto llamado "paralogismo de la razón pura"; la idea de mundo produce la "antinomia de la razón pura"; y, finalmente, la idea de Dios produce el conflicto del "ideal de la razón pura". En este trabajo vamos a analizar los conflictos en los que cae la razón pura ante la idea de mundo.

¿Por qué el concepto de mundo, dice Kant, no es una percepción del entendimiento sino un constructo derivado del exceso de pretensión sintética de la razón pura? Nosotros vemos fenómenos a cada paso que damos: percepciones visuales, auditivas, olfativas, en fin, una pluralidad constante de objetos. Esos objetos los podemos concebir como totalidad pero nunca percibir como tal; en otras palabras: la idea de universo es una idea que engloba a todas las percepciones fenoménicas posibles pero por eso mismo, por su carácter totalizador, no es percibible. ¿Alguien ha visto "El Universo" con toda la pluralidad de sus fenómenos? Lógicamente no porque es imposible excepto para un ser omnisciente. El Universo es una síntesis excesiva que realiza nuestra razón de la totalidad de los fenómenos.

"Si, al hacer uso de los principios del entendimiento, no nos limitamos a aplicar la razón a los objetos de la experiencia, sino que nos atrevemos a extender esos principios más allá de los límites de la misma, surgen las tesis pseudoracionales. Tales tesis no necesitan ni esperar una confirmación empírica, ni temer una refutación"
(Crítica de la razón Pura, Editorial Taurus, B449).

En el ámbito cosmológico estas tesis pseudoracionales generan los conflictos de la razón pura. Al intentar indagar sobre el concepto de Universo y cuales son sus propiedades se cae en el mismo error que cuando se trata de definir el concepto de Dios (otra idea trascendental): tesis y antítesis al no tener basamento en las percepciones del entendimiento, es decir en la experiencia, no pueden ser ni mostradas ni refutadas de modo alguno. Es, por ejemplo, como tratar de definir los hábitos alimenticios del unquifante: ¿cómo podemos demostrar que es herbívoro o carnívoro? de ningún modo porque el unquifante es un fruto de la fantasía y no es un animal real. La idea "Universo" es una idea de la razón no un objeto de la experiencia.


Siguiendo su sistema de las categorías, y constatando sus conclusiones con la historia de esa disciplina filosófica denominada "cosmología racional", Kant encuentra que los conflictos antitéticos de la razón son los siguientes (la letra T significa tesis y la A antítesis):

1. T. El mundo tiene un comienzo en el tiempo y, con respecto al espacio, está igualmente encerrado entre límites.
1. A. El mundo no tiene comienzo, así como tampoco límites en el espacio. Es infinito tanto respecto del tiempo como del espacio.
op. cit. B455

2. T. Toda sustancia compuesta consta de partes simples y no existe más que lo simple o lo compuesto de lo simple en el mundo.
2. A. Ninguna cosa compuesta consta de partes simples y no existe nada simple en el mundo.
op. cit. B463

3.T. La causalidad según leyes de la naturaleza no es la única de la que pueden derivar los fenómenos todos del mundo. Para explicar éstos nos hace falta otra causalidad.
3.A. No hay libertad. Todo cuanto sucede en el mundo se desarrolla exclusivamente según leyes de la naturaleza.
op. cit. B473

4. T. Al mundo pertenece algo que, sea en cuanto parte suya, sea en cuanto causa suya, constituye un ser absolutamente necesario.
4. A. No existe en el mundo ningún ser absolutamente necesario, como tampoco existe fuera de él en cuanto causa suya.
op. cit. B481

Estos son los cuatro conflictos de la razón pura con la idea trascendental de mundo. Son, como era lógico prever, los cuatro problemas básicos de la Filosofía de la Naturaleza e incluso, ¿por qué no decirlo?, de la cosmología actual: ¿es el universo eterno e infinito o tuvo un origen en el espacio-tiempo?; ¿existen partículas mínimas de las que estén compuestas toda la realidad?; ¿en el universo causal existe espacio para la libertad o todo son concatenaciones de causas?; y ¿existe una realidad subyacente al Universo que la sostenga en el Ser?

Para Kant estas cuatro cuestiones no son resolubles por la razón ya que encontramos razones de peso tanto para una respuesta como para la contraria aunque, es evidente, que no pueden ser ambas posibilidades verdaderas al mismo tiempo (tesis y antítesis se contraponen como contradictorias). Y, es preciso subrayarlo, este conflicto es irresoluble toda vez que no se puede resolver con la experiencia. Este es el drama de la antinomia: el conflicto no puede no producirse ya que la labor sintética de la razón la lleva a elaborar la idea de la totalidad de los fenómenos, es decir el Universo, y, a su vez, esta idea genera los conflictos señalados que son irresolubles. No podemos responder a ninguna de esas cuatro preguntas sólo podemos elucubrar sobre ellas con la certeza de que las construcciones teóricas que elaboremos no tendrán nunca una contrapartida experimental.

Kant, una vez que ha dividido el conflicto cosmológico de la razón pura en tesis y antítesis, se pregunta cual es la diferencia entre ambas posiciones. Según Kant la tesis adopta como fundamento comienzos para la serie de fenómenos (origen de causas en la libertad, origen del universo en el espacio y el tiempo, origen en un ser subyacente etc.) mientras que las antitesis adoptan un "empirismo puro" contentándose con una extensión ad infinitum de los hechos fenoménicos que percibimos cotidianamente.

Aunque ha quedado claro que para Kant no podemos saber cuál de las dos posibilidades es cierta frente a la otra sí nos podemos plantear cuál nos interesa más. La respuesta de Kant es que la razón pura tiene interés en la verdad de la tesis por tres motivos:

El interés práctico. A nivel ético y político es más beneficioso para la razón considerar el mundo como una realidad fundada en un Ser necesario y, sobretodo, creer que existe la libertad de decisión en los asuntos prácticos.

El interés especulativo. Un universo con un ser necesario o con unos límites espacio-temporales invita al descubrimiento de estos horizontes más fervientemente que un cosmos carente de estas realidades.

La popularidad. El entendimiento ordinario comprende con mayor facilidad un universo que comienza en el tiempo que un universo eterno; una realidad con sustancias simples que sin ellas; etc.

Aunque sólo al nivel del interés la razón pura se inclina hacia la tesis. No obstante, debemos recordar según Kant, que la postura de la antitesis tiene la misma validez de verdad que la tesis y que, además, tampoco carece de interés: refrenar las ansias dogmáticas de la tesis. En otras palabras, aunque la razón pura se sienta inclinada por interés hacia la tesis, la antítesis tiene la misma validez y no carece del todo de interés: sin ella la tesis se enseñorearía de la teorización cosmológica y se impondría como objetivamente verdadera, cosa negativa para el desarrollo mismo de la especulación de la razón.

¿Entonces qué, podría decir un lector, es el universo eterno o tuvo un comienzo, existe libertad o no existe, hay elementos simples en la materia..? Kant explica que esta pregunta es una pregunta irresoluble que parte de un error fundamental: confundir los ámbitos de lo fenoménico y lo nouménico. El concepto Universo es un concepto de nuestra razón, lo que haya ahí fuera, si es que hay algo, que corresponda con nuestra idea trascendental de totalidad fenoménica no es categorizable por las estructuras de nuestro entendimiento (categorías) ni de nuestra sensibilidad (espacio y tiempo) ni mucho menos por los constructos ideales de nuestra razón. El idealismo trascendental kantiano y su diferencia noúmeno-fenómeno sirve para superar esta problematicidad que es aparente ya que se funda en un error de principio, aunque por otra parte general en la historia de la filosofía: la confusión entre los ámbitos de lo que se representa a mi razón o a mi entendimiento y de lo que realmente es. Preguntar sobre la extensión del Universo o sobre la libertad y la causalidad es como preguntar sobre las propiedades del unquifante como si esas propiedades tuvieran realidad objetiva más allá de nuestra mente. Obviamente, en las ideas cosmológicas hay otros intereses y, además, está su carácter regulativo pero siguen siendo sólo eso: ideas construidas en la síntesis racional que carecen de realidad empírica (no proviene de percepciones del entendimiento) y de realidad nouménica (no tiene realidad fuera de nuestro pensamiento).

Dios, la libertad, las partículas simples pueden, y se subraya el pueden, existir en el obscuro y desconocido reino del noúmeno pero de ellos sólo podremos construir postulados e hipótesis o tener una creencia racional nunca un conocimiento cierto. Así destierra Kant a la libertad y a Dios de su sistema cosmológico no negándoles existencia sino negándoles su certeza. Son objetos de la fe o, como tratará en su obra "La Crítica de la Razón Práctica, objetos de la razón práctica y no objetos de la filosofía crítica.

El conflicto de las ideas trascendentales indica los límites de la reflexión. Límites que se anhela alcanzar pero que nunca se alcanzan dentro del reino del fenómeno. Cumplen el doble papel de límites y de deseos de la razón pura, eso sí, deseos nunca realizables.


Sé feliz

jueves, junio 14, 2007

El problema del conocimiento

El conocimiento es la relación dinámica que se establece entre el sujeto cognoscente y el objeto-cosa conocido.
Los filósofos han discutido desde los inicios de la filosofía la naturaleza exacta de esta relación entre sujeto y objeto que hemos denominado conocimiento. Aunque existen muchos problemas asociados al conocer los tres principales son: ¿en el acto del conocimiento qué elemento tiene el papel preponderante, el sujeto o el objeto?; ¿es posible un conocimiento cierto e indubitable en algún grado?; y ¿con qué facultad conocemos la realidad prioritariamente, con el intelecto o con los sentidos? Hoy en día estos mismos problemas preocupan a los epistemólogos o filósofos de la ciencia que investigan el funcionamiento y la realidad del conocimiento científico.
Por cada uno de los tres problemas enunciados se han dadon dos respuestas fundamentales que han constituido, a su vez, a escuelas filosóficas confrontadas. Estas respuestas y las propuestas de sus diversas escuelas es lo que veremos a continuación.

¿Objetividad o Subjetividad?

En la filosofía moderna se entiende por realismo aquella perspectiva filosófica que considera que las cosas comunes son en mayor o menor grado "tal cual" se nos presentan a los sentidos y, además, tienen la propiedad de existir fuera del acto de conocimiento. Para el realismo el sujeto actúa como foco pasivo en el conocer pudiéndosele considerar incluso como un mero espejo que refleja la realidad exterior a sí mismo con bastante fidelidad.
El idealismo, por el contrario, sostiene que la realidad de las cosas externas al sujeto dependen del sujeto mismo y que por lo tanto el polo positivo y activo del conocer es el sujeto mismo y no el objeto. Un idealista tenderá a no considerar que los objetos existan fuera del acto cognitivo sino que sólo adquieren realidad cuando son conocidos. Un idealista se preguntaría ¿cómo es posible conocer un objeto que no está siendo conocido? La respuesta sería que esto no es posible por lo que no podemos estar seguros que el objeto exista independientemente del sujeto que lo conoce; este rasgo de "existir fuera del sujeto" no se percibe en ningún objeto por lo tanto es una propiedad que atribuimos nosotros gratuitamente a la realidad.
Podemos ver lo que querían decir tanto idealistas como realistas gracias al famoso dibujo de el Cubo de Necker que aparece a continuación: Intentemos ver este cubo con el cuadradito que está en el centro en la esquina izquierda posterior del cubo; después veámoslo en la esquina izquierda superior como si la cara que antes estaba delante ahora estuviese abajo sosteniendo el cubo. ¿Qué es lo que ha cambiado la posición del cuadradito? Nuestra percepción es lo único que ha cambiado aunque pensemos que ha cambiado el objeto la transformación es sólo fruto de nuestra mente. Este ejemplo mostraría para el idealista la importancia del sujeto en el acto cognitivo: el individuo es el que impone categorías a una realidad amorfa y designificada. El realista vería este hecho de modo distinto: lo único objetivo y real son rallas y cuadrados en el papel, eso es "lo objetivo", todo lo demás (el cubo de un lado o de otro, el cuadradito etc.) son insignificantes juegos de nuestro intelecto. Estas elucubraciones sobre donde está el cuadrado pueden tener mayor o menor importancia pero no se refieren a "lo real".
Generalmente en los autores más relevantes se dan posiciones intermedias o muy matizadas; una excepción a esta tendencia a la conciliación es el idealismo radical que tuvo bastante éxito en el romanticismo alemán del XIX, conocido como solipsismo. Para el filósofo solipsista lo únicamente real es la conciencia del propio sujeto entendiendo como "el propio sujeto" a sí mismo. Comprobamos que la realidad del mundo externo es muy controvertida y que en innumerables ocasiones lo que hemos creído más cierto se convirtió en falso; no podemos creer en la objetividad del mundo que, por otra parte, sólo es percibido cuando es percibido por el sujeto (¿quién nos garantiza que el mundo no es más que una mera recreación de la imaginación personal?). Pero tampoco podemos creer en la realidad de las otras conciencias, nada nos garantiza que las otras personas que vemos en el mundo posean pensamientos, sentimientos o sensaciones ¿por qué no podrían ser meros autómatas o meros constructos de mi fantasía? Ante esto el filósofo solipsista concluye que sólo sabe que existe el flujo de la conciencia que el denomina Yo pero que más allá de ese Yo solipsista no existe nada más que la incertidumbre.
Pero, como ya se señaló, los autores no suelen ser tan radicales, de hecho Immanuel Kant (1724-1804) propuso a finales del XVIII una reconciliación entre ambas escuelas. Según Kant está claro que no podemos saber que existe fuera del sujeto y cuales son las propiedades, si lo conociéramos sería un acto del sujeto y por lo tanto ya no sería un saber desubjetivizado. Es imposible, concluía Kant conocer lo externo al sujeto sin el sujeto por propia definición. Sin embargo, observamos que si existe cierta objetividad que nos permite crear ciencia, literatura, filosofía, en definitiva: comunicación ¿a qué objetividad hacía esto referencia? A la objetividad de nuestra subjetividad, diría Kant. Efectivamente, aunque no conocemos el mundo externo objetivamente si lo conocemos subjetivamente a través de nuestras estructuras de la sensación y de la razón; como hombres que somos es posible el acuerdo y el diálogo en tanto que poseemos unas estructuras conformativas de la realidad idénticas unos de otros. La objetividad es la objetividad de nuestros esquemas cognitivos pero no la objetividad de lo real. De este modo Kant pretendió reconciliar subjetividad y objetividad.

¿Qué es la verdad?

El segundo problema del conocimiento que expusimos más arriba era el que se planteaba si era posible establecer verdades ciertas sobre algo. Para el dogmatismo la respuesta es que sí, el conocimiento cierto e indubitable es algo posible y alcanzable con mayor o menor dificultad. La palabra "dogmático" tiene hoy en día un matiz peyorativo en el lenguaje vulgar que no tiene en la filosofía. Un filósofo dogmático es aquel que cree que no absolutamente todo depende de la opinión sino que existen verdades absolutas.
El dogmatismo ético es aquel, por ejemplo, que admite que ciertas afirmaciones éticas son fundamentalmente ciertas como, por ejemplo: "la vida humana es valiosa"; "no debes dañar a alguien por el placer de hacerlo"; etc. La creencia de que existen cosas justas y cosas injustas más allá de las opiniones particulares es otro ejemplo de creencia dogmática. La gran mayoría de los filósofos han sido dogmáticos es decir, han creído en la capacidad del hombre para descubrir la verdad.
En el polo contrario del dogmatismo está el escepticismo. Para el escéptico el conocimiento cierto e indubitable de la realidad no es posible, nada de lo que conozcamos o podamos conocer es absolutamente fiable sin ningún género de dudas. Desde los orígenes de la filosofía han existido corrientes escépticas en su seno que, por lo general, han sido fuertemente criticadas desde las posturas dogmáticas. Una crítica usual al escepticismo es que es autocontradictorio: si un escéptico afirma que nada se puede conocer con certeza ¿no está admitiendo que, al menos, se puede conocer que "no se puede conocer nada con certeza"? Por lo tanto, argumentan los dogmáticos, sólo hay dos posibilidades: que el escéptico sea en realidad un dogmático sobre la imposibilidad de conocer o que sencillamente se contradiga. La respuesta escéptica suele ser que ellos cuando afirman que nada se puede conocer están diciendo que no se puede conocer ni siquiera que nada se pueda conocer, puede que sí o puede que no pero no lo podemos saber.
Un argumento escéptico a favor de la imposibilidad es el conocido como el argumento de "la regresión infinita". Según este argumento para conocer la verdad sobre un objeto deberíamos establecerla con un observador externo que comparase nuestro pensamiento y el objeto al que se refiere nuestro pensamiento; si ambos coinciden el pensamiento sobre ese objeto es verdadero y si no coincide , es falso. El problema es que ¿cómo sabemos que este segundo observador tiene en su mente un pensamiento concordante con la realidad que pretende observar? Necesitaríamos a un tercer observador que comparase el pensamiento del segundo observador y el acto del primer observador y su objeto para corroborar que entre ese pensamiento y esos hechos existe una concordancia. Se comprende que continuando así se necesitarían infinitos observadores. Como esto es obviamente imposible podemos decir que no podremos conocer la verdad sobre algo por muchas corroboraciones que hagamos. (Véase dibujo)
En el escepticismo radical, denominado nihilismo (del latín nihil = nada), se sostiene la imposibilidad de conocer con certeza cualquier cosa. Como dijo Nagarjuna "Todo está vacío", el bien, el mal, lo bello o lo feo son sólo construcciones personales o sociales que nada tienen que ver con el mundo real. Toda pretensión de conocer es fruto de la soberbia humana; los sistemas de valores, de códigos o de verdades no tienen mayor solidez que la de un castillo de arena a la orilla de un mar mientras sube la marea. La historia y la experiencia muestran que las ideas que creíamos más ciertas eran en realidad quimeras y las verdades ciertas y firmes de hoy no serán mañana más que ruinas y olvido. Como es obvio, los dogmáticos atacan ferozmente esta concepción nihilista y sobretodo sus consecuencias prácticas.
De todos modos, no es usual un escepticismo radical sino más bien una postura intermedia entre el dogmatismo y el escepticismo o sino, un escepticismo relativo. Ejemplo de esto es Carnéades (c. 214-129 a.C.), fundador de la Academia Nueva, que sostuvo que ningún conocimiento es totalmente cierto pero que sí existen grados de probabilidad entre unos conocimientos y otros.
También en esta problemática intentó Kant mediar analizando los límites de nuestro conocimiento. Como ya vimos para Kant podemos conocer el mundo de los fenómenos de la experiencia tal y como se nos presentan pero no tal y como realmente son; igualmente sobre conceptos como Dios, el alma o el Universo no podemos tener ningún conocimiento verdadero ya que no son objetos de nuestra experiencia sino sólo de nuestra razón. Con esto no quiere decir Kant que Dios o el alma no existan sino simplemente que no podemos conocer nada de ellos, ni siquiera su existencia o inexistencia. Kant creyó en la posibilidad del conocimiento empírico (ciencias positivas) y en esto podría ser considerado dogmático pero negó la posibilidad de un conocimiento que fuera más allá de esta experiencia y en esto otro, puede ser considerado un escéptico.

¿Razón o experiencia?

El tercer y último problema sobre el conocimiento que vamos a tratar es el de si conocemos la realidad prioritariamente por los sentidos o por el intelecto. Por ejemplo, al ver una rosa y al identificarla como tal ¿qué es lo prioritario el concepto rosa en el que subsumimos la percepción o esa realidad-objeto a la que denominamos rosa?
El racionalismo responde que lo prioritario son los conceptos de la razón frente a los datos de los sentidos. El lenguaje es el instrumento básico de la supervivencia del hombre, este instrumento trabaja con conceptos o ideas: "rosa", "mujer" o "caballo" son conceptos que engloban una pluralidad casi infinita de objetos dispares; gracias a estos conceptos podemos percibir esa realidad agrupada en conjuntos homogéneos. Ya que la realidad es un puro fluir de percepciones de objetos disímiles entre sí la razón es la herramienta fundamental que nos permite captar esa realidad en continuo cambio y comprenderla. La ciencia actual aprehende la realidad a través de un potente aparato matemático, es esta construcción matemática la que sustenta la realidad cambiante ya que sin este fundamento fijo la realidad sería un caos inasible por nuestro intelecto. El mundo de los sentidos es un mundo aparente pero gracias a la razón y a sus conceptos unificadores podemos comprender la verdadera esencia de lo real.
Los filósofos racionalistas, desde Platón hasta hoy, siempre han sentido una peculiar atracción por las matemáticas como forma de conocimiento privilegiada. El hecho de que las matemáticas sean un conocimiento asentado, analítico y de resolución calculística es lo que las hace tan atractivas a los racionalistas. El deseo de un conocimiento estático se ve de sobra colmado por las matemáticas. Pitágoras, Descartes o Russell no sólo han pasado a la historia de la filosofía sino también a las de las matemáticas por sus aportaciones.
La idea de que el hombre posee ciertas estructuras y conocimientos innatos es una idea también cara a los racionalistas. Los conceptos estáticos gracias a los cuales podemos percibir la realidad no están en la realidad misma... entonces ¿dónde se encuentran? Para los racionalistas suele estar claro: dentro de la mente del individuo antes de su propio nacimiento ya que no han podido ser aprendidos de una experiencia en cambio continuo. Este debate sobre si el hombre posee estructuras innatas en su cerebro es una controversia aún muy actual entre diferentes escuelas de psicología.
Frente al racionalismo se sitúa el empirismo como la escuela filosófica que pretende que todo el conocimiento que poseemos proviene de la experiencia. El hombre al nacer es una "tabula rasa", es decir, como una pizarra en blanco sobre la que la experiencia lo escribe todo. Aunque no todos los empiristas negaban absolutamente la existencia de ideas innatas sí se mostraban cautos en admitir su existencia, si es que lo hacían. Sólo la reiteración de las experiencias hace que nos formemos los conceptos en nuestra mente por lo tanto, los conceptos no son más que constructos de nuestra sensación. No existe "rosa" sino que sólo existe "esta rosa"; el objeto concreto que percibimos es el que posee realidad mientras que el nombre-concepto es sólo una construcción artificiosa de nuestro intelecto. Desde esta posición Hume llegó a plantear que los conceptos de sustancia o de causa-efecto no eran más que imposiciones de nuestra fértil imaginación a la realidad. ¿Percibimos por los sentidos que este folio tenga la propiedad de existir fuera de nuestra percepción? ¿Percibimos que si una bola de billar choca contra otra la mueve o más bien una serie de hechos concurrentes en el tiempo? Para Hume estaba clara la respuesta: observamos hechos que son reales y les endosamos etiquetas o relaciones que pertenecen a nuestra imaginación pero no a los objetos mismos.
El empirismo tuvo especial importancia en el ámbito anglosajón; no sólo en la época moderna con autores como Hume o Locke sino que ya desde la edad media con el inglés Roger Bacon, el mundo anglosajón mostró una acusada tendencia hacia la experimentación y la supeditación de la teoría a la experiencia. Probablemente esta mentalidad propició que el que se considera fundador de la ciencia moderna Isaac Newton naciera en Inglaterra.
Kant propuso en su filosofía una conciliación entre la experiencia y la razón o, si se prefiere, entre el racionalismo y el empirismo. Para Kant es indudable que los datos de nuestro conocimiento proceden de la experiencia; el conocimiento sin experiencia es como un engranaje que rueda en el vacío inútilmente. Pero también reconoce Kant que la mera experiencia no produce conocimiento sino que sólo sería acumulación de hechos sin ligazón alguna. La razón es la encargada de "procesar" esos input de datos dándoles un sentido y construyendo realmente el conocimiento.

martes, junio 12, 2007

Deja que te aconseje

"... y deja que te aconseje: no
ames al sol ni a las estrellas, ven,
baja conmigo al reino de la oscuridad."

GOETHE

domingo, junio 10, 2007

El hombre que buscaba la utopia

Un hombre vivía en una cabaña pero la cabaña estaba sucia, así que pensó: “No puedo vivir entre inmundicia, construiré una nueva casa que estará limpia”. Así este hombre construyó un nuevo hogar. Pasaron dos meses y su nueva cabaña se llenó de suciedad por que el hombre tenía la costumbre de ensuciar y no limpiar lo que ensuciaba. Aunque hubiese vivido en un palacio lo habría convertido en un estercolero.

¿De qué sirven los sueños de mundos mejores a quienes en sus corazónes cobijan diez mil pesadillas?

viernes, junio 08, 2007

El héroe de las mil caras: psicoanálisis del mito

Título: El héroe de las mil caras: psicoanálisis del mito
Autor: Joseph Campbell
Traductor: Luisa Josefina Hernández (traducida del inglés)
Edición: Décima reedición
Publicación: Madrid. Fondo de Cultura Económica de España, S.L. , 2006
Descripción: 372 p. : il. ; 21x14 cm
Encuadernación: rústica
Precio: 17,31 €
ISBN (10): 84-375-0580-1

PARTES DEL LIBRO:

+ Prefacio
+ Prólogo: El monomito
+ Primera Parte: La aventura del héroe
- La partida
- La iniciación
- El regreso
- Las llaves
+ Segunda Parte: El ciclo cosmogónico
- Emanaciones
- El nacimiento de virgen
- Transformaciones del héroe
- Disoluciones
+ El mito y la sociedad

CRÍTICA DE LA OBRA:

En este libro Campbell desde el psicoanálisis jungiano intenta desentrañar el significado del mito y explicar las extrañas similitudes de todas las narraciones mitológicas que conocemos: cuentos populares, sagas heroicas, vidas de santos o iluminados etc.
La tesis de Campbell no es original y ya está presente en Freud y, sobre todo, en Jung: el mito hace referencia a hechos internos del individuo, a conflictos y superaciones con las que toda persona debe enfrentarse a lo largo de un desarrollo psicológico saludable. Pero esta obra no se contenta con analizar únicamente la faceta psicológica del mito sino que en la segunda parte también analiza su faceta metafísica.
El héroe somos cada uno de nosotros que busca encontrarse a sí mismo. El último encuentro es con el Ser del Mundo que está en cada uno de nosotros. De este modo el individuo realiza una tarea de huida y regreso, por un lado sale de su casa hacia el mundo externo y, por otro, regresa al final de su periplo a reencontrarse consigo mismo, a reencontrarse con la realidad última. De aquí que este libro tenga dos partes diferenciadas: una primera titulada "La aventura del héroe" en la que se narra esta aventura como un proceso psicológico de autodesarrollo; y una segunda parte titulada "El ciclo cosmogónico" que analiza la tarea del héroe como un autoconocimiento metafísico en vez de psicológico en donde, como ya he dicho, el individuo se encuentra con que su sí mismo es el Sí-Mismo del cosmos.
La obra de Campbell es, a mi juicio, curiosa y aporta elementos para la reflexión pero peca de cierta ingenuidad en los planteamientos y da la sensación al lector habitual de libros de antropología religiosa de estar continuamente "descubriendo mediterráneos".
Globalmente, no obstante, la obra aporta un material interesante sobre los mitos de otras culturas y es, en cualquier caso, una perspectiva hermenéutica sobre el mito a tener en cuenta. Y aquí resultan pertinentes las palabras del propio Campbell:

"La mitología ha sido interpretada por el intelecto moderno como un torpe esfuerzo primitivo para explicar el mundo de la naturaleza (Frazer); como una producción de fantasía poética de los tiempos prehistóricos, mal entendida por las edades posteriores (Müller); como un sustitutivo de la instrucción alegórica para amoldar el individuo a su grupo (Durkheim); como un sueño colectivo, sintomático de las urgencias arquetípicas dentro de las profundidades de la psique humana (Jung); como el vehículo tradicional de las intuiciones metafísicas más profundas del hombre (Coomaraswamy); y como la Revelación de Dios a Sus hijos (la Iglesia). La mitología es todo esto. Los diferentes juicios están determinados por los diferentes puntos de vistas de los jueces. Pues cuando se la investiga en términos no de lo que es, sino de cómo funciona, de cómo ha servido a la especie humana en el pasado y de cómo puede servirle ahora, la mitología se muestra tan accesible como la vida misma a las obsesiones y necesidades del individuo, la raza y la época."
Op. cit. pags. 336-337


Sé feliz

Otros post relacionados:
El monomito
La aventura del héroe

martes, junio 05, 2007

La perla y otros cuentos de Yukio Mishima

Hace algo más de un mes que terminé de leer "La perla y otros cuentos", una recopilación de narraciones cortas del autor japonés Yukio Mishima publicada por la Editorial Siruela. Ya había leído de Mishima sus dos novelas "El rumor del oleaje" y "El marino que perdió la gracia del mar"; la primera de las cuales me resultó de un lirismo y de una profundidad psicológica en los personajes impresionantes.
El valor de los cuentos de esta recopilación es desigual aunque en general puedo decir que ha sido una lectura entretenida siempre y gratamente absorbente en ocasiones.

El relato "Muerte en el estío" narra un hecho cotidiano en la prensa diaria: la muerte de algún bañista en la playa pero desde la perspectiva de la madre que ha perdido a sus hijos en el mar mientras dormía la siesta. El clima del relato refleja fidedignamente este clima de irrealidad que envuelve a los accidentes dramáticos que golpean ineludiblemente nuestra vida.
"Los siete puentes" es cuento sobre un grupo de muchachas que para cumplir una tradición deben recorrer siete puentes de su ciudad sin decir palabra para que así se vean cumplidos sus deseos. Las dificultades de esta empresa y el enigma que supone el deseo de la criada tosca y ruda que acompaña a las "señoritas" son los motivos más sobresalientes de este relato.
El relato "El sacerdote y su amor" es, a mi juicio, el más interesante de todos junto con "Patriotismo". Un sacerdote budista que está a punto de alcanzar la plenitud, que ha abandonado los placeres del mundo se enamora de la concubina imperial. El derrumbe de un mundo que siempre supone el amor expresado con devoto dramatismo. Reseñable también los ambiguos sentimientos de la concubina al saberse responsable de la "caída" de este sacerdote respetado.
"Dojoji" es una breve pieza teatral fallida con una comicidad inexistente y una profundidad inencontrable.
"Patriotismo" sin embargo, como ya dije, es otra pequeña obra maestra de Mishima. Un joven oficial felizmente casado se ve obligado a realizar el suicidio ritual. La triste decisión del marido es acompañada por la fidelidad de la mujer. El relato está cargado de momentos de erotismo intenso y de brutalidad atenuada lo que le da un contraste de temáticas muy valioso.
La narración titulada "El termo" no es de las mejores de la recopilación, no obstante, muestra de modo curioso la pérdida de los valores tradicionales de Japón (tema recurrente en Mishima) a través del viaje de un negociante a Estados Unidos en donde se encuentra con una antigua amante.
"La perla" es otro relato reseñable de esta recopilación. Un grupo de amigas se reúnen yuna de ellas pierde una perla de su anillo; todo parece indicar que la perla caída ha sido comída inadvertidamente por una de las amigas. Sobre este hecho banal se construye una pequeña intriga llena de rencores, segundas intenciones y ambigüedad moral. Un pesimista retrato de la psicología de las mujeres de la clase acomodada quizás rallante en lo misógino.
"Los pañales" tiene, de nuevo, a la mujer como protagonista. Una empleada de hogar da a luz en la casa de los señores. La mujer de la casa queda impresionada y angustiada por el destino despiadado de este niño no deseado e incluso ocultado. Sin embargo, esa preocupación "superficial" tiene un choque violento con la realidad de la exclusión social. Interesante relato que no alcanza ni de lejos al precioso "Onnagata".
"Onnagata" nos introduce en el mundo decadente del teatro japonés del kabuki. En este teatro todos los actores deben ser hombres, incluso los que representan a mujeres. Un onnagata, actor que representa a una mujer, llamado Mangiku es el personaje de esta obra. Su feminidad interpretada se convierte en hiper feminidad, ya que un verdadero onnagata no sólo hace de mujer dentro del escenario sino también fuera de él. Los ambiguos sentimientos de Mangiku, su enigmática personalidad y su amor por un joven director de teatro moderno sirven a Mishima, una vez más, para mostrar los problemas fundamentales de su obra: la psicología de la mujer y los conflictos entre el nuevo y viejo Japón.
El último relato, "Senbei de un millón de yens", termina sin pena ni gloria la recopilación de la editorial Siruela. Relata una tarde de un joven matrimonio en un gran centro comercial mientras se divierten y planean su futuro. Supondrá una pequeña sorpresa final la sórdida ocupación de los jóvenes.
Un libro recomendable con pequeñas grandes joyas de la producción de Mishima.

Sé feliz

sábado, junio 02, 2007

La Crítica de la Razón Pura

Título: La Crítica de la Razón Pura
Autor: Kant, Immanuel
Traducción, prólogo, notas e índices de Pedro Ribas
Edición: 1ª. ed.
Publicación: Torrelaguna, Madrid. Taurus.
Encuadernación: rústica
Precio: 20,75 €
Colección: Taurus Pensamientos
ISBN: 84-306-0594-0

PARTES DEL LIBRO:

+ Introducción del traductor
+ Cronología
+ Bibliografía selecta

LA CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA:

+ Lema
+ Dedicatoria
+ Prólogo de la Primera Edición
+ Prólogo de la Segunda Edición

* Introducción
* Doctrina Trascendental de los Elementos
+ Estética trascendental
+ Lógica trascendental
- Analítica trascendental
- Dialéctica trascendental

* Doctrina Trascendental del Método
+ La disciplina de la razón pura
+ El canon de la razón pura
+ La arquitectura de la razón pura
+ Historia de la razón pura



CRÍTICA DE LA OBRA:

Tras un mes y medio de lectura reposada el 11 de Abril pasado terminé esta obra monumental de la filosofía occidental. Había preparado mi espíritu para recibir tamaña obra con la lectura suave del famoso libro de De Quincey "Los últimos días de Emmanuel Kant" y mis expectativas se vieron más que colmadas. Al leer "La Crítica de la Razón Pura" tuve la misma sensación que al leer hace ya muchos años el clásico de Cervantes "Don Quijote de la Mancha": es una sensación preliminar de enfrentarte a un clásico aburrido y periclitado sensación que, queda hecha añicos en los primeros compases de la lectura; en esos momentos es cuando uno comprende el significado de la palabra "clásico" referida a un libro.
También he de decir que es algo triste que un licenciado en Filosofía obtenga el título sin haber leído este libro; bueno mejor dicho es una vergüenza que un licenciado en Filosofía aquí en España obtenga el título sin haberse leído tantísimos libros. Sólo espero que en las otras facultades de este país el amor a los clásicos se inculque antes que el valor a los apuntes amarillentos del catedrático de turno.
En fin, volviendo a la cuestión propiamente dicha, la edición de Taurus es de lo más recomendable ya que respeta la paginación de citas clásica para esta obra y además incluye en un sólo volumen la primera y segunda edición de la obra. Ni que decir tiene que respeta las notas de Kant a ambas ediciones y como añadido el traductor no inunda su edición con pedantes notas a pie de página que tanto lastran una lectura fluida. El índice final puede, también, llegar a ser una ventaja para un trabajo más concienzudo.
Pasando a la obra misma he de decir que es, lógicamente, densa pero no de esa densidad plomiza que vulgarmente parece atribuírsele. He de confesar que las partes dedicadas a la apercepción trascendental y al esquematismo me costaron bastante pero, aún así, la mayor parte de la obra es accesible a cualquier lector con una cultura filosófica media. Eso sí, es imprescindible conocer las definiciones si no, como es lógico, la lectura del texto se ralentiza y se convierte en soporífica si se debe consultar continuamente las páginas anteriores.
Si tuviera que calificar el libro con un adjetivo elegiría el adjetivo de bello. Desde el prejuicio que ve en esta obra un libro hermético e inaccesible al profano es difícil entender esta elección pero puedo asegurar que en cada página he sentido titilar el amor y la confianza en la libertad y el odio y menosprecio a cualquier forma de fanatismo. La apología kantiana de la crítica a todos los conceptos heredados, su reivindicación de "lo ideal" y una clara preocupación ética incluso en las páginas más abstractas hacen de esta obra un canto y una llamada a la libertad del pensamiento.
Si pudiera elegir otro adjetivo junto con el de bello para definir este libro elegiría desasosegante. Y sé, de nuevo, que la elección puede resultar chocante en un primer momento pero las partes de la Estética Trascendental en las que se muestra la irrealidad o, si se prefiere, la realidad subjetiva de los conceptos espacio y tiempo me genera una sensación cierta de irrealidad y casi horror ante la pregunta ¿qué hay ahí fuera? ¿qué ES realmente el mundo? La Estética Trascendental me recuerda los mejores momentos de Schopenhauer y su conceptualización ilusoria del mundo fenoménico. Igualmente desasosegante me resultó la parte dedicada, en la Dialéctica Trascendental, a las antinomias, los paralogismos y el ideal de la razón pura que muestran fehacientemente la imposibilidad de ningún conocimiento cierto de lo que más nos importa: Dios, el mundo y el alma. Fue esta lectura una terrible cura de humildad para mi espíritu aunque, como el mismo Kant reconocería, no pudo matar mi anhelo de alcanzar el conocimiento del Ser que está más allá de todo fenómeno. ¿En dónde se oculta esa intuición intelectual?
Para terminar esta reseña un pequeño texto como muestra del genio kantiano en esta obra inmortal, un texto que si no supiéramos que pertenece a una obra filosófica bien podríamos creer que pertenece a las memorias de un bucanero abandonado en una isla desierta que busca un camino dentro de unos inexplorados mares, unos mares tormentosos y traicioneros... unos mares insondables, bellos y aterradores, unos mares metafísicos, mientras que escucha el la playa desembarcar enemigos desconocidos y crueles que pretenden arrebatarle su preciada posesión:

"No sólo hemos recorrido el territorio del entendimiento puro y examinado cuidadosamente cada parte del mismo, sino que, además, hemos comprobado su extensión y señalado la posición de cada cosa. Ese territorio es una isla que ha sido encerrada por la misma naturaleza entre límites invariables. Es el territorio de la verdad -un nombre atractivo- y está rodeado por un océano ancho y borrascoso, verdadera patria de la ilusión, donde algunas nieblas y algunos hielos que se deshacen prontamente producen la apariencia de nuevas tierras y engañan una y otra vez con vanas esperanzas al navegante ansioso de descubrimientos, llevándolo a aventuras que nunca es capaz de abandonar, pero que tampoco puede concluir jamás. Antes de aventurarnos a ese mar para explorarlo en detalle y asegurarnos de que podemos esperar algo, será conveniente echar antes un vistazo al mapa del territorio que queremos abandonar e indagar primero si no podríamos acaso contentarnos con lo que contiene, o bien si no tendremos que hacerlo por no encontrar tierra en la que establecernos. Además, ¿con qué títulos poseemos nosotros este mismo territorio? ¿Podemos sentirnos seguros frente a cualquier pretensión enemiga?" (Op. cit. B294-B295)

Otros trabajos relacionados:

La antinomia de la razón pura
Los últimos días de Emmanuel Kant